jueves, 03 de abril de 2008 14:27
por
macarey
Las estrellas están ahí.
Esta noche se fue la luz unos minutos. Al asomarme a la ventana estaba todo oscuro, sólo se veían las luces de los coches en la carretera y su reflejo en las cristaleras de los edificios. Miré hacia el cielo y estaba cuajado de estrellas, me olvidé de la falta de luz y disfruté pensando que estaba en el campo, recordé cuando de niña volvía con mis padres y aún las luces de la ciudad eran poco potentes y podía venir contemplando la Osa Mayor. Hace años que no puedo ver las estrellas desde mi ventana. Cuando a finales de verano llegan los días de la lluvia de estrellas, abro mi ventana, me siento en el suelo para que ver las luces de la calle y aguardo con el cuello descolocado mirando hacia arriba, con mis manos colocadas a ambos lados de mi cara, intentando tapar la luz que me impide ver el cielo, pero ni así puedo ver desde mi cuarto el cielo como se veía ayer... De repente volvió la luz y me ocultó las estrellas, sentí pena de lo que nos perdemos, están siempre ahí para nosotros, pero el resplandor artificial nos oculta la belleza que nos perdemos todas las noches. Gracias Unión FENOSA, no sé porque cortaron el suministro, pero me ha encantado ver de nuevo las estrellas y saludarlas, no es justo que me miren todos los días y no corresponda nunca a su saludo.
Va por vosotras estrellas, siempre ahí, siempre esperando ser vistas, como el sol que ocultan las nubes, ¿verdad mi querido amigo?... Siempre hay estrellas y siempre hay sol, siempre hay un corazón que quiere amarnos, siempre hay VIDA, siempre hay AMOR, siempre alguien nos espera y nos busca, siempre alguien nos ama, siempre amamos a alguien, siempre SOÑAMOS, siempre, siempre y por siempre tenemos miedo, lloramos, sufrimos, recelamos, desconfiamos, ansiamos, suspiramos, huimos, y SIEMPRE esperamos esa mano que nos de ese empujón hacia la VIDA y nos haga mirar las estrellas y ver el sol. A la vida, al amor, a la esperanza y a la sonrisa, estrellas de nuestro cielo sólo tenemos que dejarlas lucir para que nos deslumbren, apaguemos todas las luces y dejemos que brillen.