miércoles, 12 de marzo de 2008 12:59
por
macarey
Va por ti... te aDoro
Hoy no hemos paseado, ni nos hemos sentado en nuestro banquillo... hoy quiero contarte esas cosas que no te digo, lo importante que es para mí el saber que estás ahí... Recuerdo como nos conocimos, de casualidad, estaba bastante hastiada esos días, cansada de muchas cosas y al encontrarme contigo y a pesar de que en cualquier otro momento no lo hubiera hecho, me sentí borde por un día, te iba a dar lo que pedías, total que más daba, escribir unas cuantas tonterías es fácil, sobre todo si se hace como quien recita la tabla de multiplicar. No pensaba volver a hablar contigo, ni me acordaba de ese descaro verbal que me provocó mi pasotismo, por eso cuando volviste a hablarme me sorprendió que te acordaras de mí y que quisieras volver a hablarme. De eso ya hemos hablado y hasta provocado tu enfado... niño, no te extrañes tanto... ¿no pensaste tú lo mismo de mí?... vamos motivos tendrías, ¿o no se te paso por la cabeza que buscaba yo allí?... Bien te lo cuento, te lo he dicho muchas veces, buscaba hablar, sin más, pero ¿por qué?... por ausentarme unos minutos o unas horas de mi cabeza cuando me hace malas pasadas y me provoca ganas de llorar... mejor no pensar... y charlar por charlar es un escape... A pesar de nuestro casual encuentro primero, me caíste bien, bueno... pensé... menudo elemento, pero como tú me dices tantas veces, nada malo, me caíste simpático por tu descaro y tu casi fanfarronería hablándome de tus ligues, y de que te encantaba la variedad... me hizo gracia... no me reí de ti, pero te imaginaba extendiendo tus redes, o poniendo cepos... y palabra que hasta me dabas una cierta envidia... no por hacerlo yo, sino por no sentir otra necesidad que la del placer y el pasarlo lo mejor posible sin hacer daño a nadie... es una manera como cualquier otra de vivir y si da felicidad me quito el sombrero ante quien lo consiga...
Han pasado unos dos meses, y me has atrapado, lo sabes, yo misma te lo dije, esos momentos que nos dedicamos son un regalo para mí... Eres esa persona con la que, impaciente, deseo hablar todos los días al llegar la noche, la que durante el día se pasea por mi cabeza, cuando estoy a solas, camino del trabajo o en casa, un cómplice sin rostro, sin voz, del que sólo imagino unos ojos azul verdosos como el mar, grandes como mi océano, no podían ser de otra manera tus ojos, ojos de mar, ese mar que me atrapa con su llamada, como esas olas que me fascinan, mi mar, mi amante mar, mi adorado mar... Te estoy escribiendo y me imagino que me lees, que frunces el ceño, que como un inquisidor buscas en estas palabras algún significado oculto, algún atisbo de broma o de sarcasmo... sonríe, relájate, son sólo mis palabras para ti... como si fueras a leerlas, es el mail que no te escribo, el mensaje que no te mando... somos dos extraños al que sólo nos mantiene en contacto una pequeña ventana a la que nos asomamos todas las noches... tal vez sea mejor así, nada que nos identifique, ni que permita al otro irrumpir en nuestra intimidad, en nuestra vida real... Te he dicho varias veces que me da miedo perder ese único contacto que nos une, perderte me dolería, no te tengo pero te siento ahí... tan cercano... que no quiero pensar en que no puede durar, que un día no estarás, y que lo entenderé, pero ese día lloverá en mi corazón...Va por ti... te aDoro.