Hoy he visto llorar a una mujer, su llanto me ha hecho estremecer, vinieron a mi corazón y mi memoria, momentos vividos muy parecidos, llanto imposible de contener al tener que hablar ante extraños, la sensación de vergüenza por no poder contener las lagrimas y tener que explicar sus motivos. No pude contenerme y se lo dije, le dije que la comprendía, que no tenía que explicarme nada, que sabía lo que era tener que dar explicaciones.  Le dije que levantara la cabeza más que nunca, que se mostrara altiva y que no pensara en lo que diría la gente... Sé que la confortaron esas palabras, porque cuando se marchó y después de fundirnos en un abrazo, que volvió a llenar sus ojos de lagrimas, me dijo que sentía que supiera lo que ella estaba pasando... y lo siento, hay heridas que no cicatrizan nunca... están ahí y de repente nos rompen los sueños, nos recuerdan cuales fueron los motivos que nos llevaron a optar por la soledad, nos hacen dudar de que haya nada por lo que valga la pena arriesgarse, nos recuerdan lo efimero del amor... nos hacen preguntar si existe... o sólo existe la necesidad de creer en él... Me duele por ella y por mí, me duele por él también... necesito negarme a unirme a las voces que hoy dijeron  "son todos unos cabrones"... me resisto a aceptarlo... antes de ver el llanto de ella, ví otro día la cara de él, su desencanto, cuando nos dijo "se acabó", no lloró y antes de verla a ella hoy, tal vez era más imparcial, hoy me ha podido mi parte de mujer, pero en el fondo de mi cabeza pienso que a los dos les ha dolido... que los dos han fracasado... Me niego a aceptar que él sintiera que sus nueve años juntos hayan sido "un negocio", y ahora hay que liquidar la sociedad... Nosotras lloramos, ¿por qué no lo haceis vosotros en público?... ¿es tan duro vuestro corazón?... ¿realmente no sentís la misma angustia, el mismo dolor?... ¿Hasta cuando seremos tan extraños, tan profundamente desconocidos?... Durante años hemos demandado la igualdad, la seguimos exigiendo... Hoy esas lagrimas me han hecho echar de menos otra igualdad, la igualdad de los sentimientos... tenemos que aprender a  admitirla si la hay, porque si no existe, de nada vale soñar con amar, sólo serán sueños.