Sinceridad
¿Tú qué sabes de mí?,
lo que te digo...
¿yo qué sabré de ti?
lo que me cuentas...
Palabras que se cruzan y repiten,
a veces son sinceras, otras inciertas.
Por no saber, no sabes... ¡como duele!
el silencio cuajado de promesas,
el no puedo escribir, no tengo tiempo,
pero escríbeme tú...
!Tú sé sincera!...
Sinceridad me sobra, ten presente,
que otra cosa no, ¿pero sincera?...
demasiado diáfana y transparente,
que te conté, sin más, tantas tristezas.
Quise huir, hace años y lo hice,
por sentir la misma amarga pena,
de comprender que es fácil, para algunos,
el dejarse querer...
¡sienta bien que a uno le quieran!
Y me callé y estuve en silencio,
y de repente, reuniendo fuerzas,
te volví a escribir y disculparme,
por un silencio que a nadie interesa.
Tonta mujer, niña enamorada,
ya ves que sigue igual esta quimera,
palabritas de amor, son como antes,
dulce juego, seducción perfecta.
¿Qué sabes tú?...
Yo sé que si se ama...
se busca un segundo como sea,
para compartir amor, si es que se siente...
Cuando no se encuentra, no interesa.
Así que, ¡Niño!... ¿gusta ser amado?
pues vale, ten amor, aunque me duela,
escribir, ya ves, sigo escribiendo,
que te vaya bien amor, cuídate mucho,
que seas muy feliz, y... cuando puedas,
mándame un poco de tu cariño...
miénteme, ya lo ves....
¡Yo!... ¡soy sincera!...
CRC (20 de septiembre de 2007)