La jornada del Dakar de hoy ha acabado con una más que grata sorpresa, que ha sido la victoria en la etapa. Un triunfo que ha dado un poco de moral al equipo, que han visto que el trabajo al final tiene su recompensa. El año ha sido muy duro, con muchísimas jornadas de test y un caramelo como éste es el mejor regalo para todos los componentes del Team Mitsubishi.
Y la verdad es que no lo esperábamos, porque saliendo como salíamos desde la posición 21, a medio minuto del coche que nos precedía, no esperábamos estar tan arriba, y mucho menos ganar. Salíamos, como quien dice, a pasear. Pero los adelantamientos se nos han dado bien y poco a poco hemos ido cogiendo ritmo para acabar ganando.
El tramo era muy de rally con un final por las pistas en las que se disputan los tramos del rally del mundial.
Contestando a una pregunta de hace un par de días, más una que llegaba hoy, explicaros que en el Dakar se navega casi todo el tiempo siguiendo rumbos. Llevamos un GPS, pero es el de la organización y sólo se pone en marcha en los puntos que quiere el organizador, que es lo que se conoce como WPM, siglas de way point masqué, o punto escondido. Cuando estás a 3 km de uno de esos puntos, el GPS se activa como tal y la flecha de la pantalla te marca la dirección a seguir y la distancia.
Es por ello por lo que en algunos puntos los participantes no saben hacia dónde tienen que ir, ya que las únicas referencias del libro de ruta son rumbos o referencias del terreno, algo difícil de interpretar en zonas de dunas.
En cuanto al lugar del accidente de ayer, veníamos de un punto anterior (9 km antes) y buscábamos el paso de un río seco a rumbo. Lo que pasa es que seguir un rumbo recto en una planicie llena de vegetación es prácticamente imposible, por lo que todos nos desviamos ligeramente a la derecha o a la izquierda del camino ideal. Esta es una situación muy normal, pero como adelante había un WPM no había problema, pues bastaba con avanzar lo suficiente hasta que se activara el GPS. A los que nos habíamos ido hacia la derecha, el GPS se nos activó muy pegados al cauce del río, en un fuera de pista absoluto, por lo que procuras ir por el camino más recto posible hacia el punto. Pero el río hacía curvas y cuando faltaban todavía 500 m para el paso, en la línea recta desde el punto que veníamos estaba el río, con un sitio imposible de pasar. No es que el libro de ruta marcara como peligro 2 un sitio que era infranqueable. Era que todavía no habíamos llegado al paso en cuestión.
Mañana último día de carrera y llegada a Buenos Aires donde finalizará esta primera edición del Dakar sudamericano. Pero todavía hay que llegar y por el campamento se comenta que algún piloto no está dispuesto a seguir órdenes de equipo y va a correr a muerte…