Hoy es uno de esos días en los que al bajarte del coche te preguntas: "¿Pero qué hago yo aquí?" La etapa ha sido durísima, machacona, de las que te deja el cuerpo dolorido por sus cuatro costados. Había muchas piedras escondidas entre las matas, con lo que se han pinchado muchos neumáticos y muchos triángulos de suspensión también se han llevado lo suyo.
Hoy hemos pasado también las primeras dunas, unos 30 km. Para los que conocen Marruecos, comentar que las dunas que hemos pasado son algo así como el Erg Chebbi, unas montañas de arena en medio de la nada. Lo que pasa es que aquí, en lugar del color naranja tan característico de las dunas africanas, son de color café con leche. Comentar que en las dunas había muchísimos espectadores, muy bien colocados y a una distancia muy prudencial del camino que nos marcaba el rumbo. Una vez más, "chapeau" por el público argentino.
Pero hoy no os voy a hablar de eso. Os voy a hablar de lo que hace el Dakar por los sitios por los que pasa. Y me he acordado porque ayer cayó en mis manos un papelito. Un papel escrito por un niño y que tenía el formato de carta a los Reyes Magos. Nos daba la bienvenida y nos invitaba a conocer su pueblo, Balsa las Perlas, una pequeña población en la que, según cuenta en su carta, no hay médico a partir de las tres de la tarde y no hay medicamentos. Y añadía"¿No es la salud uno de los derechos elementales para los niños de todo el mundo?" El Niño, en su carta a los Reyes Magos, pedía ayuda para su pueblo, para poder vivir un poco mejor.
Y esta carta me ha recordado lo que el Dakar hacía por los pequeños pueblos por los que pasaba la carrera en África. Gracias a acciones como "Dakar Solidario", que organiza Repsol, se han llevado medicamentos, se ha llevado material para montar hospitales donde antes no había nada… En resumidas cuentas, se ha llevado un poco de calidad de vida a lugares apartados del mundo que sólo gracias al Dakar conseguían la ayuda que necesitaban. Ahora esos lugares vuelven a ser un punto perdido en el desierto, un lugar olvidado, pero a cambio, el año que viene el niño que ha escrito ese papel puede ver cumplida su carta a los Reyes Magos gracias al Dakar.