Los participantes del Dakar hemos tenido una etapa de las que te dejan un poco fatigado, no ya por la especial en sí, si no por el enlace de final de etapa. 600 km de enlace que han hecho que fuese más cansado de lo esperado. Las carreteras, en estas latitudes, son más rectas de lo que figuran en los mapas. Interminables rectas que hacen que entres en una monotonía que te obliga a estar atento para no perder la concentración.
Todos los participantes estamos sorprendidos, un día mas, por la multitud de gente que se encuentra en las especiales y no digamos en los tramos de enlace. Es increíble. No ves ningún pueblo por la carretera, ninguna indicación, pero en cambio encuentras a 2.000 personas aplaudiéndote y animando a casi 40°C y sin un árbol donde cobijarse del sol. No sé que pasará mañana lunes, no sé si la gente trabajará o está todo el país de vacaciones por el Dakar. Es verdad que para la gente de este país es un evento nuevo y único. Dicen que es el acontecimiento deportivo que más expectación ha creado después del mundial de futbol.
Hoy la organización ha hecho un reajuste a la salida de los participantes. Ha dado una hora de diferencia entre la salida de la última moto y el primer coche para reducir el número de participantes que son doblados por los coches. El factor climatológico también ha jugado una mala pasada a algunos pilotos, levantando el polvo de las pistas e impidiendo tener una buena visibilidad. Pero bueno, son las condiciones de carrera y hay que aceptarlas.
La especial ha seguido la tónica de primera, algo más rápida, más cambios de altitud, con algunas subidas y bajadas largas. El fes-fes ha hecho acto presencia en la etapa y ha traído de cabeza a más de un piloto de motos y de quads. Los veías exhaustos en la cuneta o en el medio de la pista. Eran incapaces de levantar la moto e incluso de mover ni un palmo el quad para que no estuviera en medio del camino. Y esto sólo ha sido un calentamiento, por lo que no me quiero ni imaginar que va ha ser de ellos después de la etapa de mañana, con 551 km de especial. ¡Porque lo peor está por llegar! Ahora no existen peligros excesivos, las pistas son muy anchas, de 8 o 10 metros y sin árboles, sin piedras y sin curvas. A partir del cuarto o quinto día de rally las cosas van a volver a su cauce normal. La gente va a dejar de hacerse el "star" y se va a calmar con un par de pinchazos o con un pequeño golpe a una piedra o… Todo es posible, esto no ha hecho más que comenzar.
La zona de asistencia es un poco como un infierno, hace bastante viento y el polvo está por todas partes. Hoy toca lavarse en seco, a la piedra, como los tejanos. Es el Dakar.