Todos los principios son difíciles, pero esta vez creo que ha sido difícil para bastantes pilotos. En el breiffing, el organizador advirtió a los pilotos de motos y de quads que no se les dejaría tomar la salida a quienes llegaran al punto de partida después de salida el primer coche. Esta mañana ya han llegado un quad y dos motos con el tiempo justo para sellar y salir. Los "motars" son verdaderamente una raza diferente.
Hoy la etapa ha sido fácil de navegación, mejor dicho, sin muchas complicaciones. El único problema ha sido que, debido al poco tiempo que dejan entre los coches y las motos, 30 minutos, y al ser una etapa muy, muy rápida, los primeros coches han empezado a coger a las últimas motos y quads muy temprano. También es verdad que los pilotos de final del pelotón se lo toman como una excursión, pero esto puede provocar algún que otro problema de seguridad. No atienden a las señales del Sentinel y no están pendientes de que puede venir algún vehículo más rápido que ellos por detrás que, al estar en medio de la pista y dentro de la nube de polvo, los puede arroyar.
Pero no sólo había polvo en esta primera etapa, que ha perjudicado en mayor o menor medida a todos los participantes. Sus rectas interminables han puesto a prueba la resistencia de los motores y de los diferentes elementos mecánicos. Era una jornada larga en la que aquellos que han querido sentenciar el Dakar el primer día lo han conseguido, pues o bien no han llegado al final de la etapa o lo han hecho con el coche en un estado lamentable. Este primer día era para tomarse las cosas con calma, sin prisas pero con ritmo, que el Dakar dura 13 días más… ¡y qué 13 días nos esperan!
Una de las cosas que más me ha sorprendido ha sido la gran cantidad de público se ha acercado a los tramos de enlace y a las propias especiales. Es increíble la expectación que ha despertado el Dakar en Argentina. Lo peor de todo esto es que, mientras tú estás intentando hacer el recorrido concentrado, ganándole segundos al cronometro, por las aberturas de ventilación del vehículo de carreras entraba el olor a asado argentino… Es horrible y piensas: "¡Paren, que yo me bajo para pasar un buen rato con esta gente tan amable y servicial!"
Un saludito desde Santa Rosa de la Palma