Mi día de fiesta...
Anteayer todo el mundo hizo
fiesta… yo también, pero si lo llego a saber me voy a trabajar, hubiera sido más relajante ¡!!!!
Me levanté más o menos pronto, pero sin el agobio del madrugón diario, del corre-corre,
duchatemientrastelavaslosdientesytevistesnoseaquevayasallegartade… y me dispuse a disfrutar de un desayuno relajado.

Estaba de tan buen humor que incluso le preparé el desayuno a mi chico.
Tostadas con mermelada, zumo de naranja recién hecho, cereales, café calentito y muy, muy aromático… ummmmmmmmmmm, la vida era bella y el día prometía mucho.
Al cabo de cinco minutos mi churri apareció en la cocina, todo sonrisas, y va y me dice :
-
Cari, hoy que tenemos fiesta podríamos aprovechar para limpiar un poquito, no ¿?? Que te parece ¿?? - Perdona ¿??? – es que el gracias por un desayuno tan guay no lo había escuchado bien –
- Pues eso, amor, vida, tesoro –
demasiado “amor” en una frase, peligro, peligro- que podríamos limpiar un poquito y así adelantábamos trabajo para el fin de semana… 
Alguna vez he mencionado que por amor,
por mucho amor, dejé la ciudad, las grandes avenidas repletas de tiendas, de cafeterías, de bares de moda, de gente, de tiendas ( uis, tiendas ya lo he dicho… porque será ¿??), para irme a vivir con mi churri
al campo. Ahora mi vida está llena de tractores, terrenos, huertos, lechugas, habas, tomates, berenjenas, animales, vida sana… y mucho polvo, una casa grande y mucho polvo ¡!! Eso sí, entre que
he dejado de fumar, ( a las vacas les molesta mucho el humo ) y la vida sana respiro aire puro a borbotones…)
Así que nada, después del súper desayuno tan acorde con el campo, nos pusimos dale que te pego a la escoba y la fregona. Ufff, con lo que yo he sido… a veces me miro y me da la sensación de estar poseída por la
Laura Ingalls aquella de la Casa de la Pradera… solo me faltan las trenzas y el delantal almidonado ¡ 
Y, yo no sé si es el polvo del campo, que es más puñetero que el de ciudad, o más pesado, o que le coge más apego a las cosas, que cuesta un montón de quitar y ya no os digo nada para limpiar la terraza. Más de media hora para que diez minutos más tarde soplara un poquito de brisa y se pusiera perdida otra vez…
Así que ya véis, me pasé el día entero
apegada a la escoba y acabé con todo el polvo que quité de la terraza en mi pelo, en mis mini-shorts ( eso si, yo por el campo voy mu mona, aunque sea pa limpiar) y muerta del cansancio.
Menos mal que luego mi niño me hizo verdurita rica pa cenar,
eso sí cogida del huerto ¡!! Viva el amor y los días de fiesta ¡!!!