De compras con mi chico...
Desde luego un adjetivo muy acertado para mi chico es
PRÁCTICO.
Y si máxima, como he podido comprobar,
es si Mahoma no va a la montaña…
En fin, que el sábado pasado me dijo:
-
Cariño, hoy nos vamos de compras, que me apetece regalarte algo… Y claro, ante tal ataque de generosidad, rauda y veloz me vestí y nos fuimos, temerosa de que se le pasaran las ganas.
Y me llevó a un centro comercial, y yo cada vez me emocionaba más porque estaba viendo muchas de mis tiendas favoritas (
en realidad cualquier tienda que tenga ropa y complementos puede ser mi favorita). No caí que en ese centro comercial también estaba el Decathlon.
Y me llevó directamente allí. Fue muy cruel, pasamos por delante de H & M, de Zara, de Muxart, y de varias tiendas más… y yo ni siquiera podía parar a contemplar los escaparates con detenimiento… Millones de bolsos, zapatos y preciosos conjuntos se empezaban a desdibujar en mi cabeza, mezclados con raquetas de tennis, bicicletas, cintas corredoras, bambas y más objetos, inútiles a mi entender.
Y, me consulta, el muy gracioso, que si prefiero una bicicleta estática con contador de pulsaciones, o me da igual que no tenga no sé qué aparato cuenta kilómetros… Yo estaba conmocionada, y sobre todo muy cabreada.
- Esto es lo que me querías comprar ¿?????????????????????????
- Cariño, amor, tesoro, si tú no vas al gimnasio, tendremos que instalarlo en casa, así no podrás decir que no tienes tiempo de ir, y te será más fácil… verdad, amor ¿?? Lo hago por ti ¡!!
- Grrrgggrrrgggrrrrggg
Y así, sin más, acabó por comprarme una bicicleta estática, un banco de abdominales y una caja con pesas y mancuernas de 20 kgs ¡!! Y claro, por supuesto lo ha instalado en la única habitación con algo de espacio para mis hobbies, donde tengo la estantería con mis libros, mi sitio para leer, escribir y olvidarme del mundo…
Vamos que ahora podré evadirme mucho mejor, me monto en la bici y me largo, no ¿??
Lo peor es que encima tendré que utilizarlo. Me he pasado un año entero quejándome de lo gorda que estoy, de los 150 kgs que me sobran, que si no me cabe nada, que si no tengo nada que ponerme, y que claro, como trabajo tanto no tengo tiempo de ir al gimnasio… y ahora que él, que ha aguantado con estoicidad todo ese peso

psicológico, más el mío corporal en ocasiones ) , me facilita el hacer ejercicio, me tendré que comer mis palabras, menos mal que las palabras no engordan, y hacer kilómetros y kilómetros y abdominales y no sé cuantas cosas más.
Solo falta que hoy, cuando llegue a casa, me encuentre una tabla de ejercicios hecha ¡!!! No sé si odiarlo u amarlo ¡!!!