El resto de tu vida empieza hoy
La otra noche me sorprendió gratamente una película francesa, esas que te llegan al alma, te encogen el corazón y te dejan un dulce sabor para soñar por la noche. "El primer día del resto de tu vida" es un drama de una familia, que bien podría ser la mía o la de mi amiga, o la tuya, con sus problemas, sus alegrías, sus penurias...
La cinta está partida en cinco capítulos, cada uno de ellos se centra en un miembro de la familia: un hijo mayor que se quiere independizar, la hermana pequeña que pierde la virginidad y entra en guerra con su madre, el hermano mediano que está obsesionado con una historia de amor del pasado, la madre que pasado los 50 y quiere sacarse una carrera y el carné de conducir; y el esposo, padre y taxista que ha dejado de hablar con el mayor de sus hijos y que está enganchado al tabaco.
Cada parte tiene un título concreto y una música que define el período que está experiementando el protagonista de una de esas cinco historias, historias que comienzan en los 70 y van sucediéndose cronológicamente hasta el siglo XXI. De fondo se pueden ver los cambios en la sociedad y las modas que van pasando década tras década, los pantalones de campana, las cámaras analógicas, el grunche de los 90, la era de la cirugía estética...
Supongo que cada espectador puede verse identificado con uno o varios de los personajes, dependiendo de la edad y la personalidad... Pero yo, a mis 27 años, me veo partes o facetas en todos y cada uno de los 5 familiares, por ejemplo, de la hija quinceañera, veo mi mismo miedo a acostarme la primera vez con alguien y la lucha rebelde e intensa contra mis padres. Del hermano mayor, puedo coger la parte en la que se independiza, el salto del nido familiar para ir a su aire, mientras que del mediano, mes es cercana la vivencia de una gran historia de amor adolescente que te persigue el resto de tu vida.. Quizás de la madre puedo captar las ganas de aprender, de permanecer a la última, de estar siempre guapa, y del padre, es fantástica la forma en que se ve su vicio hacia los cigarrillos, pues al fin y al cabo, todos tenemos alguno, ¿no?