La otra cara de Angelina Jolie
Algunos dicen que es la pareja más guapa de Hollywood, que
juntos forman un enlace brillante: son famosos, admirables y atractivos y, a
parte del dinero y los hijos, les une el amor.
Angelina Jolie y Brad Pitt, juntos conocidos como Brangelina,
se liaron durante el rodaje del “Sr y la Sra.
Smith” en 2005 y, desde entonces, viven una relación intensa,
con algunos malos rollos de por medio (sobre todo por lo celos que tenía y
tiene la Jolie a
la ex mujer de Pitt, Jennifer Aniston).
A pesar de las broncas en casa, en las que Brad se pillaba
la moto y se evadía plegando curvas, mientras a su esposa le entraban auténticos
ataques bulímicos contra la nevera, de cara a la galería, ambos han conseguido
mantenerse muy enamorados. La familia Pitt-Jolie bien feliz y unida y cada día
más grande. Ya son ocho, entre hijos adoptados y biológicos:
Knox Leon y Vivienne Marcheline, los nuevos miembros, y Maddox, Pax, Zahara y
Siloh.
Tan generosa con el mundo, tan dulce con los niños, tan
embajadora de la ONU
para los Refugiados, Angelina parece ser más un ángel que una actriz rica y
pija, que vive en la tierra de las celebrities.
Las apariencias de Angie son (a mi parecer) todo un súper
lavado de imagen para borrar su oscuro y turbulento pasado. Vamos, que no es
ninguna santa... En más de un video se la ha visto, cuando aún no la perseguían
los paparazzis, comentando sus escarceos con las drogas mientras sus colegas se
meten crack, videos en los que declara su gusto por pegar a los animales y sus rarísimas
experiencias sexuales.
Y es que haciendo repaso a sus años de
juventud, a una no le sorprende nada… Siendo adolescente, Angelina tuvo
problemas de autoestima y sociabilidad, vestía a lo punk y se fue a vivir con
su pareja cuando a penas cumplía 16. Por aquel entonces ya comenzó a aplicarse
la automutilación con cuchillos, que ella misma describía como algo "terapéutico".
Por si esto fuera poco, la actriz vivió,
antes de caer rendida a los pies del príncipe Pitt, tormentosas y complicadas relaciones. Con su segundo marido, Billy Bob Thornton, practicaba la autolesión como
forma de placer. Después de todo, la Lara Croft se mantiene la mar de bien, si tenemos
en cuenta que muchas noches se levanta con hambre animal en busca de pizza, y
luego se tira 20 horas sin probar bocado…
Una década más tarde, la mujer de los
labios más deseados del planeta parece haber fulminado todo este séquito de
extrañas experiencias y desviaciones mentales. Pero tampoco nos engañemos,
Angie es más conocida por sus acciones caritativas y por su faceta de mamá, que
por su trabajo como actriz. De hecho, pese a ser ganadora de un Oscar por “Inocencia
Interrumpida” es más admirada por su físico (tetas), que por su
capacidad expresiva e interpretativa. De cuerpo quizás es casi perfecta, pero
de la cabeza no ha andado jamás muy fina…