Yo quiero ser Carrie Bradshaw

Publicado 26 junio 08 04:18 | palomitafrita 
“Todo el mundo tiene un sueño. ¿Tiene usted un sueño? Ei, usted, ¿qué sueños tiene?” Así empieza una de las películas más famosas del siglo XX y una de las favoritas por el sector femenino, “Pretty Woman”. Aquella fue la cenicienta contemporánea, la prostituta que acaba con un caballero, guapo y con dinero. Un siglo después Sarah Jessica Parker es la nueva Julia Roberts, aunque sin tal mal pasado, pero sí con el mismo deseo: ser princesa en la Gran Manzana y encontrar la glamurosa carroza de su príncipe azul.

Desde el primer minuto del film, sentí unas ansias fervientes de parecerme a Carrie Bradshaw, de tener si figura, su dinero para comprarme su cientos de modelitos y zapatos “manolos”, su estilo para ir a la última, su suerte para tener tres amigas incondicionales y su sex appeal para enamorar a un tipo guapo y con mucha clase.

Demasiada floritura, demasiado dulzor y demasiada cursilada… Parece que el guionista (el mismo que el de la serie de televisión) nos quiera vender un cuento de hadas, recubierto de consumismo, frivolidad y tradicionalismo. Vivir en un ático en Manhattan, asistir en primera fila a la semana de la moda de Nueva York o tener más armario que salón, no significa ser una chica independiente, sino más bien una pija empedernida, anclada en el pasado y en el materialismo.

Y no es que la idea de la gran pantalla se aleje mucho de la original de televisión... Pero es que tampoco es fiel al cien por cien: contiene algunos diálogos tontos, gags inoportunos y escenas cortadas sin sentido, además, todo gira entorno a la genial Sarah Jessica Parker, dejando en un segundísimo plano a sus compañeras. Ni Samantha muestra su lado más sexual ni extrovertido, ni Charlotte deja ir alguna ingenuidad de las suyas, ni Miranda mantiene su genio…

Está claro que los años han pasado, que aquellas treinteañeras han madurado, pero a mi me da la sensación que todo queda eclipsado por la guapa y rubia Sarah, que para nada es tan guapa, si no fuera por los tonos de maquillaje, la luz y tanto modelito caro. La actriz tiene dos momentazos donde se luce más nadie, uno cuando se prueba la ropa antigua de su ropero, y otro, cuando es fotografiada por la Vogue con trajes de novia de los mejores diseñadores del mundo. En fin, un puro escaparate para los modistas más famosos y, sobre todo, para ella misma.

 No obstante, y a pesar de todo lo dicho, “Sexo en Nueva York” era la mejor oferta de la cartelera del domingo, y más para seis amigas repletas de chucherías, con el combo más grande de palomitas saladas y con unas inmensas ganas de soñar… soñar con ser Carrie.

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Comentarios

# Consuelo Ha opinado el 30 junio , 2008 11:20:

Mujeres materialistas y frivolas buscando su principe azul. Rancio abolengo a borbotones. Carrie es la Ana Obregón americana...un insulto de pelicula a la inteligencia de la mujer

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