Hadas de Asturias
Asturias, patria querida… Asturias, de mis amores. El verde
de sus montes, los hórreos del paisaje, sus gentes campechanas, sus botellines
de sidra. Éste es el escenario norteño de “La Torre de Suso” y un personaje más del film,
un personaje en femenino.
Cundo (Javier Cámara) protagoniza y corta el bacalao en este
melodrama con toques de humor, al estilo de “Siete Vidas” (y es que su director
era uno de los guionistas de la serie de TV), sobre un asturiano que vuelve a
su tierra después de una década. Se
reencontrará con su grupo de amigos dispuesto a emborracharse como antaño, pero
el tiempo ha cambiado las cosas: han echado panza, algunos se han casado, unos
se sienten fracasados, otros se dejan llevar…
Detrás de la amistad entre machos están las mujeres,
desconocidas para algunos e inalcanzables para otros: maestras e intuitivas, y
que todo lo saben de antemano. Como verdaderas magas de la perspicacia, las
féminas parecen dar luz al camino de los perdidos.
Malena Alterio, que a veces da la sensación que le
falta un hervor, encarna a una chica entrañable, divertida e imaginativa que ha
creado su mundo, a medio camino entre la realidad y la fantasía. El mundo que
ha creado Mariana Cordero es muy diferente: encerrado en la cocina durante más
de 30 años, esperando a que su marido vuelva del bar o del puticlub, sufriendo
por su hijo poli toxicómano… Fanny Gautier es la ex novia del pueblo, que no se
ha movido del lugar, pero que, sin que Cundo se lo acabe de creer, ha sabido
crecer y rehacer su vida al lado de un genial marido. Y luego está una chica latinoamericana
que no le queda más remedio que trabajar de prostituta, un “estigma” que a su
novio le parece más insoportable que a ella misma…
Todas y cada una de ellas son fuertes y valientes, más duras
que las rocas, flexibles al discurrir del tiempo, pilares de la familia, hadas de las montañas, y configuran lo que los cuatro varones buscan: la tierra, la sorpresa, el misterio y el amor incondicional.
¡Puxa Asturies! Puxa las hadas de Asturias...