La mala elección
Todas nos hemos sentido alguna vez así… partidas entre dos
mundos. Y hablo en femenino, una, porque soy mujer y puedo sentirme
identificada con razón con este sentimiento, y dos, porque la cosa va sobre el
universo femenino.
¿Se te ha presentado alguna vez una incertidumbre o duda
ante dos caminos opuestos? Ésta es la propuesta en la que se basa Claude Chabrol
en su nuevo film “Una chica cortada en
dos”, con el fin de fotografiar y ridiculizar la aristocracia francesa y la
incomunicación en las relaciones.
Gabrielle Deneige (Ludivine Sagnier) es una chica mona,
rubia, joven que tan sólo se preocupa por salir guapa en su breve espacio de información
metereológica de televisión. Alrededor suyo tantos hombres comos setas, la
miran, le tiran los tejos y la intentan conquistar. Hasta que llega el afamado
escritor Charles Saint-Denis (François Berléand), que con su verborrea y sus
frases célebres, la seduce como un buen vino con solera al paladar. La chica lo
cata, lo degusta y se emborracha enseguida de su sabor enigmático y adulador, a
veces dulce, paternal y tierno, otras veces, amargo, libertino y retorcido.
Pero Gabrielle también es el capricho de un joven rico
mimado y snob, quien no aceptará un ‘no’ por respuesta y no desistirá hasta conseguir
que la chica sea toda suya. Aunque el director nos plantee esta dicotomía
amorosa, la protagonista, siempre bajo un aire de inocencia, tiene claro desde
el primer momento qué camino desea elegir: sabe perfectamente de quien está
enamorada.
Pero la vida le reserva sorpresas con las que no cuenta.
Gabrielle se ve envuelta por una espiral de maquinaciones y energías exteriores
que harán girar su vida hacia un rumbo imprevisto. De esta manera, la joven se
verá arrastrada a un destino con el que no había soñado.
Pero así es la vida, unas veces se acierta y otras veces nos
equivocamos en la elección…