Las Fuentes del Nilo
Durante miles de años, las civilizaciones asentadas en el delta del gran río Nilo (primero la egipcia, luego la griega y más tarde la romana) han querido saber dónde comenzaba esta infinita corriente de agua. Tras descubrir las numerosas cataratas que hacen saltar las aguas del Nilo, unos pocos aventureros lograron encontrar la bifurcación del Gran Río, en el Nilo Blanco y el Nilo Azul. Pero eso no era el fin.
Finalmente, en el siglo XIX los exploradores británicos Burton y Speke lograron, con muchas dificultades, encontrar el origen de las aguas de uno de los ríos más grandes y largos del planeta.
Pero más allá de su extensión, o del misticismo de sus fuentes, la verdad es que el Nilo fue la clave para la vida de los seres humanos durante miles de años. Aportaba agua a raudales, permitía la agricultura y era un auténtico escudo ante el mortal desierto del Sáhara. Por eso es normal que los antiguos egipcios consideraran al Nilo como un dios.
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