Suma y sigue
Nuevo escándalo inmobiliario, esta vez en Mallorca.
Cada vez parece más claro que el poder corrompe, y que el boom del ladrillo tendrá aún que salpicar en muchas direcciones de nuestra geografía ibérica.
Da igual el color de quien gobierne, lo que parece importar más es el color del dinero.
Y mientras tanto el precio crece y crece, y se sigue construyendo, y se sigue vendiendo la vivienda, que es todavía más sorprendente. ¿Quién la compra? Nuestr@s jóvenes desde luego que no, al menos no en su mayoría, sí habrá una escasa minoría de obra nueva adquirida por jóvenes, pero..... La conclusión es que este extraño castillo de naipes que parece ser la inversión inmobiliaria, de la que se dijo que se iba a desinflar, pero que aguanta, se sostiene en especulaciones, malversaciones e inversión de grandes fortunas. O empeño de pequeñas familias, que de todo hay. Los que siguen hinchando sus arcas son las entidades bancarias, aumentan sus beneficios y encima de manera legal. Esos sí que son oscuros, al menos en sus gestiones, bordean la legalidad y el engaño y terminamos cayendo en sus manos. Lástima que su usura sea legal.
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