La Campaña de Cavalli para H & M
Las parties de Roberto son siempre lo never seen before. Roberto es el único señor de more de cincuenta años que puede decir con total sinceridad que posee los cuerpos de las mejores y more sexies girls del planeta.
- ¿Me he pasado con al estética Halston?, espero que no me haya quedado una party demasiado Studio 54-, preguntó Roberto Cavalli con una actitud de capo mafio-fashion-system absolutamente encantador. Only eran las once de la night, y el salón principal de su espectacular mansión renacentista en Florencia, estaba atestado de people mega class A, Moët Chandom y gente inclasificable a la que no me acercaría ni died. Julia Roitfeld llevaba un diminuto vestido de Cavalli de estampado animal, y su escote iba encorsetado gracias a un cinturón de D & G de lo more revelador. Iba asquerosamente ad hoc con el tema de la party, desde ese momento la detesté, la única Divina it´s me.
La Divina: -Necesito algo de alcohol a la voz de ya o terminaré deshidratándome cual seta liofilizada de El Bulli- así que subida en mis Manolo Blahnik silvers me encaminé hacia la presencia sugerente de litros de champan helado sobre bandejas de plata, llevadas con una gracia un tanto torpe por top models-camareros insultantemente jóvenes. – Querida, la culpa de los camareros teenagers la tiene Zac Efron- dijo Jessica Stam, antes de tomar una copa para ella y other for me.
Lydia Hearst: - Divi, cariño, estoy pensando seriamente en odiarte el resto de la noche. Estás demasiado sexy para lo que exige el dress code de la party.
La Divina: - Heaven, eres un encanto. Pero es que tengo una norma vital inexcusable, mi religión me impide adquirir ropa con precios iguales o inferiores a los 250 Euros. Pero me he sacrificado por Roberto para venir aquí, eso yes, si veo a un only paparazzi fotografiándome en this evento tendré que matarlo en el best de los casos.
Lydia Hearst: - Te entiendo mega mogollón, pero yo no me he podido resistir al vestido “semibarato” que me enviaron desde Cavalli con la invitación.- Lydia llevaba un dress plisado de Cavalli para H&M largo hasta el suelo, de un color bronce que conjuntaba divinamente con su melena de fire. Llevaba los eyes enmarcados en falsérrimas pestañas postizas y kilos de kohl, el pelo le caía a modo de cascada de lava con unos rizos perfectos.

Me, for other parte, escogí uno de los dress de la nueva colección de Roberto para la próxima temporada, la revisión de una túnica goddess in green me hacía sentir por encima del resto de las girls que poblaban la party enfundadas en sus H&M por la invitación. Tenía que quedar absolutamente claro que yo soy una It Girl, class A.
La Divina: - Estas divina de la died- le dije.
Lydia Hearst: - Me siento gorda- contestó ella, posando su lánguida mirada de Sean Lennon a Julia Roitfeld y de Jessica Stam a Anouck Lepére.

La party no era la que una esperaría organizada por unos grandes almacenes del norte de Europe. Pufs de seda y escabeles de telas adamascadas rodeaban toda la sala, a través de los ventanales se veían las luces del parque titilando, una vegetación de laureles insistentemente brillantes y deliberadamente verdes ponían fondo a la escena soñada por Roberto Cavalli. Aquí y allí se distinguía alguna figura masculina enfundado en un smoking black recorriendo con sus brazos diminutas cinturas semejantes a las corbatas propuestas por el diseñador para ellos, y grupitos mega exclusivos de chicas Class A junto a modelos de toda la life charlaban escandalosamente, sentadas sobre el respando de sofás con mantas de piel dispuestos aleatoriamente, peculiares jaulas de oro, como metáfora de la life del fashion system andaban diseminadas por toda la fiesta. Algunos ya empezaban a besarse con avidez, sólo eran las 11.45 de la night.

La Divina: - ¿Who is that girl?- pregunté a Astrid Muñoz enfundada en una mallas negras con un bustier exageradamente apretado de leopardo.
Justo a mi lado, una girl de aspecto valquirio, sobre un taburete forrado de piel de serpiente, bailaba con un frenesí sensual que me dejó epatada.
Astrid Muñoz: - Es Theodora Richards, es insoportablemente cool y jóven.
Theodora parecía una versión remasterizada de Brigitte Bardot, su cabello rubio platino, largo hasta la cintura, relucía como el lamé en las películas de Verónica Lake. Unas pestañas tamaño Bambi enmarcaban sus pupilas blue piscina, y en su escote titilaban al ritmo de la música cadenas de un gold impropio de una dama. Tenía todo el aspecto de una lolita descocada con sus shorts diminutos, el sweeter de punto de algodón negro y las medias con print de leopardo. Era una bomba sexual a punto de estallar, todos los boys tenían sus miradas puestas en ella....y entonces dieron las 12 de la noche.
¿Soñó así Terry Richardson la campaña cuando la fotografió?, de no ser así el día 8 de Noviembre podremos inspirarnos en ella para ir de party en party.
Besis, take care.