Pronto hará seis meses que mi padre murió, nunca digo que mi padre se fue o que nos dejó porque ambos son actos voluntarios y mi padre no quería dejarnos no quería marcharse...

Desde entonces han cambiado muchas cosas en nuestras vidas... mi madre se viene abajo por cualquier cosa, está nombrandolo todo el día como si de un momento a otro fuera a aparecer, mantiene toda su ropa, todas sus cosas... no quiere dormir en su habitación y ha cambiado de dormitorio...intentamos estar el máximo tiempo posible con ella, la obligamos a salir para que se distraiga y poco a poco lo vamos consiguiendo.

A mí me ha afectado muchísimo, todo lo fuerte que demostré ser con él ahora me he convertido en la más vulnerable... me he pasado meses sin dormir y si lo hacía me despertaba sobresaltada pensando que mi padre dormía a mi lado y me necesitaba, incluso dormida lloraba... cerraba los ojos y lo único que veía eran los últimós instantes con mi padre y no era eso lo que yo quería y quiero recordar... por todas partes veía algo o escuchaba algo que me lo recordaban.

Aún hoy me cuesta ver sus fotos, tengo una en mi casa en la que estamos juntos en mi cumpleaños del año pasado, sé que está ahí en un estante y me da seguridad tenerla cerca pero no puedo mirarla sin llorar...

En un estante de mi cocina estan las cosas que compré para preparar la tarta de su cumpleaños...siguen ahí.

Son demasiados los recuerdos que deja una persona  tan cercana y duelen tanto...

Pienso en las cosas que íbamos a hacer juntos, tonterías,  como ir a desayunar... quería ir a la playa con él...aunque parezca mentira yo nunca tuve vacaciones con mis padres, nunca disfrutamos juntos de unos días fuera de casa,,, pensé que este verano nos íbamos a ir un fin de semana por aquí cerquita pero la enfermedad fue demasiado rápida...

Mi padre tenía muchos amigos, la gente le quería...

Cuando tenía siete años, unos t íos suyos que vivían en Madrid se lo llevaron con ellos, no tenían niños así es que mi padre fue como un hijo durante  seis años, le dieron mucho y si hubiera seguido más tiempo allí le hubieran dado una carrera pero mis abuelos lo necesitaban aquí, tenía tres hermanas más y había que trabajar para sacar a la familia adelante, así es que mi padre empezó a trabajar en el campo desde que era prácticamente un niño...

A mi padre le encantaba el flamenco, y cantaba muy bien, mucha gente hablaban de él, si en su juventud  mi padre hubiera luchado por esa profesión habría conseguido algo, de hecho ganó varios concursos con gente que más tarde se hicieron famosa, pero a él le gustaba cantar entre amigos, solo, eso de subirse a un escenario no le llenaba... cuando yo era pequeña me encantaba escucharlo, recuerdo a mi padre en el patio, sentado en una silla cantando y yo escondida detrás de la puerta escuchandolo... cuando me iba a dormir todas las noches, todas, venía a mi cama, me arropaba si hacía frio como si fuera un bebé y a veces cuando estaba enferma me cantaba un poquito, despacito, hasta que me tranquilizaba.

Los días van pasando y yo no me acostumbro a estar sin él, me duele no haber podido realizar su sueño de ser abuelo, y aún me sigue atormentando la idea, me duele no tenerlo cerca para contarle las cosas que me pasan, extraño su voz, su olor, sus abrazos, sus besos, su sonrisa... cuando voy a casa me da la sensación de que nada ha cambiado, pero mi madre, el color de su ropa me devuelve a la realidad.

Un día mi sobrina me preguntó por él, no sabía que decirle, le conté un cuento... le dije que mi padre se había puesto malito y le habían salido unas alas en la espalda, que yo quería coger una estrella pero que no alcanzaba a ella, entonces mi papá que tenía alas subió al cielo a buscarla pero se quedó enganchado en una estrella y ahora no podía bajar pero que él me estaba cuidando la estrella allí arriba... desde entonces cada vez que miramos al cielo por la noche y ve las estrellas se acuerda del cuento y llama a mi padre, le dice que le dé de comer a la estrella y que la arrope para que no se ponga malita... cuando la escucho lloro y tengo que dejarla para que no me vea.

Día a día me voy sintiendo mejor, pero desde entonces me falta un trozo enorme de corazón y no soy capaz de dejar a un lado esta tristeza que me acompaña desde entonces.

Escribí todo esto como parte de la terapia que estoy haciendo, no podía hablar, no he podido contar nada de lo que he pasado a mi familia, a mis amigos, aquí si lo hice y me ayudó, me desinfle un poquito... me gustaría tener un blog más divertido pero es esto lo que puedo escribir ahora y entrar aqui me ha ayudado bastante, conoceros más, porque me distraigo un montón leyendoros... GRACIAS a todos por leerme