Sexo en el coche
Si metes en google las palabras de este titular, te salen sopotocientas páginas, porque el personal escribe una barbaridad sobre la actividad sexual en el buga. Hasta hay comparativas de en qué modelo y versión hay más sitio, más confort o se puede uno permitir posturitas más molonas. Pero es que a mí me pasó ayer una cosa que aluciné en colores. Y encima iba yo con mi niño de 9 añitos...
Claro, es que yo pensaba que la gente que lo hacía en su utilitario es porque no tiene otro sitio. Todo el mundo sabe los "picaderos" que hay en su ciudad ¿no? Una servidora, también. Los chistes de guardias "sacando del paraíso" a parejitas acarameladas pululan hasta por Cuéntame (los pobres Antonio y Merche, tan cautos, y los pillan besuqueándose en el 600..).
Sin embargo, hoy en día, con los padres permisivos ("hijo, nos vamos el fin de semana fuera, quédate en casa si tienes que estudiar"), la libertad reinante y los hostales y hoteles que ya no te piden el libro de familia, pues -creía yo- es todo muchísimo más fácil, dónde va a parar. Vamos, que tenía yo por desterrados la palanca de marchas en los riñones, el asiento medio vencido y los polínganos oscuros del extrarradio. Pues no, se ve que existe un nuevo criterio: el exhibicionismo ("Me mola que me pillen y, si me ven, mejor": eso se llama dogging, me lo ha dicho mi cuñada).
Hacerlo en el coche une al exhibicionismo puramente sexual el exhibicionismo de marca/modelo/versión. O sea: "yo molo más porque no lo hago en un Ford Fiesta, sino en un Audi TT de última generación, te jorobas". El goce debe ser lo más de lo más de lo más, sobre todo si el que te pilla es conocido, el coche es deportivo y la pareja está buenorra. Luego hay matices: por ejemplo, si te lo montas en la trasera de un coupé, además de todo lo anterior exhibes que estás en una forma física envidiable, apta para contorsionismos varios. No es lo mismo el espacio de un SUV (allí hasta un gordo mórbido puede hacer de las suyas) que el de un ciudadano, ¿no? Vamos que se podrían establecer hasta ránkings y votaciones.
Pero bueno, a lo que iba. Toda esta filosofía barata me vino a la cabeza cuando ayer, a eso de las siete -que ahora ya es de noche-, a la vuelta de la esquina de mi calle (ahora está en obras, sólo pasamos por allí los vecinos y los que van a entrar en un par de garajes) y yendo de la manita con mi niño de 9 años, nos topamos con una pareja en la parte de atrás de un Ford Focus bien aparcado montándoselo completamente en bolas. Una pareja de dos hombres, para más inri. Yo hice como que no lo veía, temiendo las preguntas del enano.
El no dijo nada, pero,cuando estábamos ya en el ascensor de casa, frunció el entrecejo y dijo: "De esos dos señores, ¿cuál era el dueño del coche?". Me fui a preparar la cena, porque de las respuestas que me había ido preparando por el camino no me servía ninguna...