Con las bolas colgando
Tiene que haber alguna razón para que los tíos lleven tanta bola, dado y/o llavero king-size colgado del retrovisor. Porque digo yo que mejorar la visibilidad no la mejora –no sé ahora mismo si por eso te quitan puntos- pero es que además son de tal tamaño que es imposible no ver su bamboleo –balambalán balambalán- delante de los ojos. Como tener los mismísimos siempre presentes. Un psiquiatra haría maravillas con esto….
Bueno, yo no soy psiquiatra, pero es que últimamente le he dado vueltas a esto de los colgajos a fuerza de ver bolas pendiendo de espejos en todos los parkings, desde los del híper hasta las plazas de garaje de los jefazos de mi empresa. Y no lo pienso yo sola, que tengo una amiga que es de lo más feminista y me da unas charlas que paqué. Esto de los colgantes tiene que tener un fondo freudiano seguro.
Total, que me he lanzado cual paparazzi con la cámara por las calles de mi barrio y me he liado a hacer fotos. Primera conclusión: los accidentes no se deben a que la gente vaya deprisa, no, se deben a que la gente…¡¡¡¡¡¡¡NO VE!!!!!!! Vamos, sí ve, pero no la carretera completa sino, a saber: media carretera y el escudo del Real Madrid en tamaño prácticamente natural; un trozo de semáforo y dos dados gigantes de felpa en color chillón-tunero; un peatón sin cabeza que cruza y Micky Mouse con muelle (recuerdo de las fiestas de su pueblo, casi seguro).
Y a pleno rendimiento de muelle y/o cordón sujetador, en –pongamos por caso- una calle con baches o la misma M-30, el penduleo llega a tales extremos que ¿creéis que ven estos conductores lo que está pasando en la calzada? Pues, como en el chiste, “ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no…”.
Lo he visto con estos ojitos que se pirran por House: pasan por delante de la poli y los agentes ni se inmutan (yo me puse a señalar y a hacer aspavientos a uno en un semáforo, para que se diera cuenta de que el conductor que tenía al lado era un peligro público total, y el de la pasma no sólo no se coscó, sino que además me miró con ganas de sacar un alcoholímetro y metérmelo en la boca).
Hice el acusica-chivato-gafotas para nada (bueno para nada no, para algo: para tener tarde de toros con mi media naranja -sí, con mi marido- que me metió un discurso sobre que cada tía conductora lleva un guardia civil dentro -y blablablabla- que no paró hasta Las Rozas…en fin).
A ver qué os parece a vosotros, pero de mis observaciones y pesquisas he sacado estas tres conclusiones:
1.-Los hombres llevan figuras cataplinosimbólicas; las mujeres, muñecos (que lo mismo tb es cataplinosimbólica, eso hay que reflexionarlo).

2.-Estamos ante un grave problema de seguridad vial al que aún no se le ha visto su auténtica dimensión (lo del iceberg y demás)
3.-Pere “degeté” Navarro tiene aquí un filón para explotar aún incólume, pero al tiempo….
No quiero terminar este post sin dedicar –emocionada- esta investigación a mi abuela y sus tapetes hechos con rodajas de tapones de vino Savin que mi padre llevó siempre en la bandeja trasera, al lado de un cojín y con la pena de que ningún hijo le llegáramos nunca a regalar el perrito chihuahua que movía la cabeza a ritmo de la amortiguación ausente.
Lo de Papá no corras tampoco pudo ser, pero es que éramos muchos hermanos y no había sitio para poner la foto de todos…. Sorry, daddy.