Casi lo atropello... (y me muero yo después)
Viernes por la tarde, ¿en qué estás pensando? Pues en lo que vas a hacer el finde, natural. Bueno, pues yo no, yo iba conduciendo concentrada, tan terne. Me meto por una calle con coches aparcados por todas partes, en lo dos dos lados y en una epecie de columna vertebral central de dos coches de gruesa... En fin, una calle de mi barrio, que con las obras de la M-30 es la trampa retrampa. Bueno, pues iba en estas -a la
velocidad insana de 25 km/h, al punto del colapso sensorial y la visión de túnel según un tío de la DGT que vi en la tele-
cuando se me tira delante -lo juro, se me tira- un chaval de unos diecitantos -yogurín total, vestido algo pijillo, media melena, un poco el estilo de
Chase, el de House.
Me hubiera encantado haberle tener una foto, pero en un momento así -un segundo que lo mismo te cambia la vida- pues como que no puedes.
Frené como si tuviera delante al mismo diablo, me cayeron gotas de sudor al estilo de Shin Chan.... y la lengua se me quedó agarrotada con un "¡gilipollas! ¿dónde vas?" atascado... Bueno, pues el tío nada, sigue cruzando -mirada al frene e impasible el ademán- y amí me empieza a hervir la sangre, echo el freno de mano, abro al puerta, me bajo y le doy un grito al estilo "moranco-joshua!" que todas las comadres salieron a la ventana. Pues el yogurín... ni se vuelve. Calculo el riesgo -he dejado el coche encendido, con las llaves puestas, ay, que me lo roban, pero no hay nadie, el Chase se escapa- y me voy para su espalda, le agarro del hombro...
...y el tío se vuelve con una cara de sorpresa de la leche y parece que va a empezar a hablar -sobre mis gritos- porque a estas alturas yo le estoy pegando una energumenada de gritos..
Entonces -con el contexto de su cara de medio asustado y todo extrañado- se saca de los oídos los pinganillos y del bolsillo un aparatito y lo apaga y me dice, ¿qué le pasa?
Y yo, de toda gritos, paso a muda, porque lo acabo de entender todo y me quedo de piedra y pienso que tengo unos hijos yo también , aunque ahora son pequeños, y que en nada se me hacen adolescentes y gilipollas todo de golpe.... y lo mismo me los atropella alguien porque van enganchados a Estopa o a Cold Play o al mismísimo Manolo Escobar, que parece que se vuelve a poner de moda.
Perdonadme el arrebato, es que aún no me llega la camisa al cuerpo.