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Después de unas vacaciones, cuando se hace balance de lo que nos hemos gastado y todo eso y uno coje una “depre” cuando ve los números, para entretenerme un poco me dio también por hacer un resumen “medioanual” de lo ocurrido en Écija durante ese periodo, ¡para qué esperar a final de año!
Ya lo pronosticaba mi primo EL ADIVINO cuando estuvo aquí en las pasadas navidades: “Primo, he llegado a esta ciudad sin poder usar el GPS porque no había quien circulara por ninguna calle, nunca he sido más “tonton” (¿recuerdan?) y tengo el PRESENTIMIENTO que he entrado con mal pié…” y efectivamente, porque pegó una buena costalada en la barrera de Santa María con las obras que se estaban realizando. ¡Ojo!, no se confunda, digo “costalada”, con más sufrimiento que un costalero del Cautivo, – entiéndase por costalada porrazo, tortazo, castañazo y todos los “…azos” que se imaginen porque la verdad es que fue de video del youtube.
Después de enseñarle a mi primo la ruina en la que estábamos inmersos (aparte de no tener un duro de los de antes), pero vamos, me refiero a las ruinas del centro y los alrededores históricos, empezó a PRONOSTICAR cosas que después he ido enlazando con el tiempo y… muy curioso como podrán comprobar.
Si nos remontamos a primeros de años, unos días después de que se fuera mi primo a la capital de España, ya la cosa empezó de forma no muy usual, pero digo… ¡anda, será casualidad! ¿Mi primo va a ser adivino?. Toda mi infancia había disfrutado con los reyes magos y desde entonces, este año ha sido el primero que me sorprendieron enormemente y pensé que había vivido toda mi niñez engañado: Pero bueno, si toda la vida de Dios han sido “tres”, ¿çómo este año son trece? Y además el numerito… la verdad es que se las trae. ¿Qué usted no se dio cuenta que fueron trece?, pues analicemos: salió de rey mi buen amigo de la ONCE y DOS más (ONCE+2=13). ¿Lo ven?, empezamos mal el año.
Otra de las visiones que tuvo mi primo fue cuando estábamos en el SERP –que bien suena--, la plaza de la ruina de España, (Salón En Remodelación Permanente), y lo primero que me dijo fue: “Primo, la Semana Santa me da la espina que va a ser rara, rara, rara…”
Pensé yo, por qué dirá eso el tío este. Pero conociendo a mi primo sé que tiene muchos pajaritos en la cabeza y como ya no se escuchan pájaros ni nada en ese lugar tan apartado y desolado me mosqueó… dije, bueno, vamos a verla llegar. Y eso sí… se vió llegar la Semana Santa… No sabíamos ni por donde ni como iban las procesiones, pero llegó…
Habían algunos que decían: ¿Cómo voy a saber por donde van si no llevo el itinerario del “resucitao” con los mapas, las velocidades de las cofradías y los pasos de los nazarenos?… pero vamos… yo estoy seguro que llevo andado veintitantos kilómetros en dos días para ver las cofradía a una velocidad de 10 metros por segundo: “que si ahora está una procesión en la comandancia… que la otra he escuchado que está en el San Pablo – y aquí venía el lío padre: ¿en el campo de fútbol o en el paseo?—que si la otra no se sabrá hasta cinco minutos antes de la salida si van a tener echado un viaje de cemento delante del cuatro puertas para que pase….Que si quieres ver la Merced, Sin Soga y la Mortaja hay que utilizar los móviles entre familia…¡pero cuidado! que hay embotellamiento delante del Herrera, peor que en la calle sierpes, y curiosamente no hay ningún municipal para dirigir el tráfico peatonal…Otros comentaban: “hombre no le eches la culpa a los municipales que ya bastante trabajo tienen multando toda la mañana y tarde para que nadie entre por el final de la calle nueva como no sea que vaya pa el aparcamiento”. Otro inteligente: “Pues he escuchado que también se ponen ahí para que no se cuele el nazareno de la cruz de guía, por lo menos que no entre ni un “paso”. Menos mal que según parecía y con antelación a la Semana Santa todo estaba controlado, ya que las hermandades dijeron a los encargados del ordenamiento y seguridad ciudadana las posibles NO INCIDENCIAS para terminar antes. ¡Ah, y sin GPS!
Yo la verdad, disfruté esta semana santa, llamémosla distinta en sus recorridos e incidencias ajenas a las hermandades, pero he de reconocer que pasé un poco de sustillo cuando empecé a contar las cofradías de Domingo de Ramos a Viernes Santo (ONCE) y le sumé las del Sábado Santo y el Domingo de Resurrección (+ DOS). Total: TRECE.
Después en mayo con las “municipales” –no las de gorra, sino la de los de gorra-- otra de cambio. Por culpa de esos números fatídicos se fueron muchas ilusiones al traste de las elecciones. Decían algunos parlamentarios del excelentísimo…No, si la cosa está clara… las elecciones están entre DOS fuerzas políticas. Tanto una como la otra decían: la cosa está igualada pero seguro que las ganamos nosotros: sumamos tanto de aquí mas tanto de allí y el otro y son ONCE, mayoría. Esto lo hacían continuamente ambos, y mucho más cuando ya estaba tan claro que había que ponerse gafas de sol. Pero al final saco en conclusión que mi primo una vez más tenía razón y que lo que verdaderamente estaban eran “CIEGOS con ese número”…. Otra vez con el fatídico ONCE.
La verdad es que la cervecita fresquita con los polvorones es una combinación rara, rara, rara y he llegado a la conclusión de que parte del famoso número supersticioso en el 2007 en Écija ha sido el ONCE,…así que de aquí en adelante he decidido decir ONCE + DOS en lugar de TRECE. El doce mas uno ya no cuela.
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Los días de espera pasaron. Los aburrimientos comunicativos fracasaron y las emisoras locales proliferaron. Si quieres, puedes aplicar el cuento a las de Écija.
A raíz de una serie de puntualizaciones escuchadas en un par de medios de comunicación local en relación con este tema, se remueve ese gusanillo que cada uno lleva en su interior y me apetece también pronunciarme sobre las ondas de las radios que pululan nuestra despejada atmósfera. Ahora bien, por escrito y no a través de un micrófono. Vaya de antemano mi reconocimiento a los que comparten este medio, pero no puedo evitar decir como veo el panorama, en general, desde un globo aerostático. Esta opinión no tiene por qué ser restringida a una ciudad determinada y no pienso pedir perdón por si alguna persona se siente ofendida, ya que eso demostraría que se identifica con la de mi punto de vista particular y que tengo razón en lo que digo.
Como la contaminación en las ciudades de provincia, como Écija por ejemplo, es escasa, pues hay que fastidiar y contaminar con algo: ¿Qué tal con las ondas radiofónicas? Algunas más nocivas que otras, ya que varía la leche de los que suelen influir en el parto, dando lugar a los más diversos disparates sonoros.
En las emisoras, ocurre como en la vida misma, son hijas que no sabes como van a salir: las hay políticas, criticonas, futbolísticas, estudiantes y algunas que no se sabe ni lo que son o no sé como calificarlas. Las que presumen son las menos profesionales e incitan a formular las siguientes preguntas: ¿Quienes de estos “progenitores” son profesionales? ¿Llevan un sello pegado en la frente? Si es así, yo todavía no he visto ninguno con sello. Avísenme quien tenga la suerte. En las emisoras propiamente locales, lo normal es que sus miembros hayan surgido de la afición, igual que a otros les gusta las carreras de galápagos. Esa profesionalidad de la que se habla –y de la que algunos presumen-- radica en la mejor intención de cada cual a la hora de hacer radio y dejémosnos de pamplinas acústicas que pueden dañar los indefensos oídos.
Lo importante de estas radios es que cada una vaya a su onda o a la que mejor le baile. Como ocurre en la tele, aquí también la mayoría son estafas radiofónicas con programas enlatados o importados y nada de producción propia local, bueno, casi ninguna, ya que estas últimas se pueden contar con dos quintos de los dedos de una mano.
Las emisoras radiofónicas son algo parecido a los programas musicales de la tonta (me refiero a la tele, no sean mal pensados), donde el 99 por ciento son “playback”, y un uno por ciento, pongamos como ejemplo operación triunfo, ponen por lo menos la voz en directo, que ya es algo. Pues bien, trasladando este símil al de las emisoras, puede aplicarse cada una el cuento, de esos que se cuentan en los colegios, aunque da la casualidad de que precisamente en el mío no se cuenta.
Analicemos ahora a los tipos de individuos como tales, que pueden esconderse detrás de un micrófono.
Dentro de los personajes característicos de estos medios de comunicación, existe el “saltimbanqui”, ese que va de micro en micro, de emisora en emisora, y no sabe donde va a poner el huevo --el derecho o el izquierdo, según--, aunque les puedo asegurar que va a ser en una silla, pero apuesten cual será el próximo que ponga, y comprobarán como no aciertan, ya que es el elemento imprevisible e invisible, que se oculta sobre un sarcasmo de palabras y hoy se le escucha y mañana no. Son especimenes en extinción pero que se aferran al panal que más miel dá (cuidado de nuevo con los mal pensados que está bien escrita la expresión y no he dicho mier-da).
Después está el locutor que a unos hace reír y a otros hace llorar. Es el "polivalente", el hombre para todo, el más limpio. El detergente “Mi color” se queda en pañales a la hora de lavar la ropa. No obstante, se dice que siempre la experiencia es un grado y cuando en pleno verano estamos en los 45, él y muchos de sus simpatizantes tienen 46, ya que el sofocón es propio de la época. Es el usual caballero trajeado medieval que utiliza como arma de ataque el cimborrio que sirve para hablar y como escudo las invisibles ondas.
Puedo mencionar ahora al pedante de turno que está metido en todos los embolados, que dice constantemente que la producción es propia y que promociona el deporte, la cultura, la músiquilla y compositores de la ciudad (habiendo por ahí cantantes tan famosos y equipos tan buenos), y que aunque parezca, no se lo guisa y se lo come solo (como el dicho ese del Juan Palomo), sino que forma parte de un equipo –eso sí, los menos profesionales— que no llevan pegado ni un sello de correos, pero que colaboran y hacen su radio de manera altruista y a su forma, incluso a veces ganan premios –curiosamente--, cumplen años de radio y lo más importante, forman una familia que algunos dicen que es sagrada en sus principios. Pueden pensar que son tan tontos que no necesitan que otros les paguen para que se les escuche. En fin, allá ellos y su audiencia.
No me gusta hablar de las prematuras recién nacidas hasta que por lo menos no lleguen al año –no sea que no lo cumplan--, pero casi seguro que la madre que la parió le infundirá sus ideas y será leal a sus principios haga sol, llueva o cambie el legislador de turno. Sus conductores son aves de presa que estarán siempre al acecho y el morbo es lo que prima.
En cuanto a las fidelidades a sus programaciones y realizaciones, las emisoras se pueden encasillar también en varios tipos: las “fantasmagóricas” donde se escucha solamente música y curiosamente muchos anuncios. Los programas deben encontrarse ocultos en alguna casa encantada; luego están las “fashions” que van acordes con la moda y son esas que necesitan algo así como que el Écija Balompié juegue la copa del Rey con los galácticos para comenzar a retransmitir los partidos de fútbol; no olvidemos las “camaleónicas” que se transforman con la estrella que más brilla en el belén del ayuntamiento; las “empachosas” que son las que presumen hasta la saciedad de buena música y de dedicar gran parte de su programación a lo hecho en su localidad. Cuidado de abusar de ellas porque puede engordar; y por último hablar de las “pintorescas” que están ahí como un cuadro pero que no sabemos si es original o una copia falsa.
Según me comenta otro de mis primos, oriundo por naturaleza y cocinero de profesión, en esta bendita ciudad –este tío si va al grano--, cualquiera puede montar una radio. La receta que me dá es muy simple: pinchar una "moñiga" en un palo y colocarla de antena en la azotea (perdón por lo del palo), coger el transistor del abuelo, hacerle unos pequeños reajustes y ponerlo de emisor. Por último buscar un vaso de plástico de coca cola –ya tiene el patrocinador--, ponerle un trozo de hilo y amarrarlo al transistor. Si quieres dar por saco, decir que emites en todas las frecuencias y que eres un profesional del medio ambiente. Con ello, consigues por lo menos que los detractores hablen de ti a través de sus medios de comunicación. Ahora añadiría yo como consejo: si quieres ser honrado en este mundo de fantasía y lo que te gusta es comunicar cosas interesantes, sigue fiel a tus principios y lo que tengas que decir lo haces por escrito y no te escudes nunca detrás de un micrófono donde nadie te puede contestar.
P.D. (como en las cartas y para romper con el mito): Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia. ¡Ah!, otra cosa, si me he olvidado de definir algún tipo de emisora, quizás haya sido porque no merece la pena, pero como consolación puede considerarse al menos pintoresca.
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Los 50 años están ahora de moda, ya que la tonta, (me refiero a la caja que todos tenemos en nuestra casa), acaba de cumplirlos en nuestro país. La televisión, con la tecnología, ha pasado de ser un cajón a una caja de pizza extra larga, pero que desgraciadamente no es de tipo familiar.
Esa televisión que nos recuerda la etapa antigua no tiene nada que ver con la que existe ahora, no solamente en los programas sino también en la forma de verla. El blanco y negro, que ahora está de moda, tenía otro encanto, otra forma de agruparnos con el cabeza de familia y ver solamente lo que él quería: La Primera, -- normal, porque no había otra -- y cuidadito con pasarse por alto cuando salían esos peques cantando “vamos a la cama”. Entonces se escuchaba una voz potente que decía, “venga niños, ya es hora”, y lo curioso del tema es que los padres también se iban a la cama, eso nos extrañaba mucho.
Hay quién recuerda aquella época y comenta: Es que antes no había libertad y cuando la gente estaba nerviosa le ponían una corrida de toros, un desfile militar o un partido de fútbol, lo malo es que no se podía escoger. La verdad es que pienso que en esto no hemos cambiado mucho: ahora hay más fútbol que nunca, quizás menos “corridas” y por supuesto el desfile anual no falta. Lo que sí tengo que admitir es que los telediarios con Franco estaban muy descoloridos y echábamos de menos, sobre todo, a la chica del tiempo.
Ahora después de 50 años, la cosa ha variado un poco: a la hora de comer vemos lo que quiere el cabezón de la casa (no el cabeza de familia), normalmente los dibujos animados, y si no, se escucha la voz de la madre: “cambiar el canal que el niño no me come…” Bueno, hasta ahí vale, no hay otra opción…pero cuando el niño se hace mayor ya existen discusiones entre los hermanos. Solución: una tele para la habitación de cada uno, y en el comedor, cuando todos estén acostados, con suerte, los padres podrá ver por fin el peliculón, porque después de los 50 años ya no ponen eso de “vamos a la cama”.

Muchas cosas han cambiado aparte de la tecnología pero no tanto en las películas de de Marisol Rumbo a Río (que por cierto se vio hace sólo unos días) y por suerte nos hemos dado cuenta que no estaban censuradas. Por poner algunos ejemplos más, los chiripitiflaúticos tenían cautivados a los pequeños, el Barrio Sésamo, la Heidy. Ahora los dibujos animados y las películas no molan si el niño no es muy travieso, hace guarrerías y dice palabrotas.
En cuanto a los personajes que suelen aparecer en las distintas cadenas, según comentan las viejas lenguas, muchos de ellos ya salían antes, luego, los 50 seguro que lo tienen cumplidos.
Antes cautivaban a los televidentes los programas de música en directo, los teatros, las series, esos documentales del amigo Félix, y todo esto servía de tema de conversación al día siguiente con los compañeros y compañeras de clase. Claro, todos veíamos lo mismo. Ahora, ya no existe esa comunicación, ¡si nos cuesta trabajo hasta elegir la cadena!; empezamos a pasar con el mando y cuando llegamos al final ya no nos acordamos de lo que había en cada una. Y si tienes el decodificador digital que vendían en el Lidl, para qué quieres más…
Me decía mi primo, ¿quien puede comparar a aquel Raphael que echaba cantando la “higailla” (es que es muy bruto porque este no es el de Madrid), con los niñatillos de la Operación Triunfo que se lo dan “to” hecho?
La realidad es que ahora, con esos presupuestos increíbles, lo que impera es sacar los trapos sucios de los artistas, de los famosos, unos a costa de otros. Los delincuentes también son noticias en esos programas del “caparazón” (no del corazón), porque cada uno de los que intervienen tendría que esconder la cabeza de vergüenza al salir a la calle… En esto pienso que también se ha perdido mucho en el chocheo de los 50.
¿Y los programas de humor al estilo del “Buenasuerte”, donde se suponen que sus protagonistas son grandes estrellas de la televisión, ganan un pastón y su misión es hacer reír? ¿De donde sacan a esa gente? Las risas y los aplausos son de risa, nunca mejor dicho. Mi padre diría: “donde van a parar con aquellos Tip y Col y además sin hablar del gobierno”. La imaginación escasea con el chocheo, hay los mismos programas en las mismas cadenas y a las mismas horas, los mismos personajes de siempre bailando, patinando o te ponen lo que hacen cuatro imbéciles dentro de una casa…
Para un rato que se puede sentar uno delante de la tele representa un problemóm, un conflicto familiar, una lucha interna con el ego… Menos mal que los sillones son cada vez más cómodos y ese sueñecito con el sonido de fondo, no hay quién lo supere. Al fin y al cabo, el chocheo tiene que notarse en algo.
Para terminar y como dirían los mencionados Tip y Col: “la próxima semana hablaré de las televisiones locales de Écija”. (No se lo crean, esperaré a que cumplan los 50 años).
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El milagro del avance informático, de la electrónica y de las telecomunicaciones tiene a la sociedad actual en continuo vilo. No acabamos de asimilar una cosa cuando aparece otra nueva como por arte de magia y entonces renegamos diciendo: “vaya porquería de móvil que me ha endosado amena con el contrato de 18 meses”…, pero ahora son mas finos y hay que decir “orange”, con acento francés.
El móvil de hace dos semanas ya no nos sirve, porque no tenía ni cámara integrada de 40.000 Mpixels, ni mp3 estereofónico con “sensurroond” (palabra que me produce escalofrío nada mas escribirla), ni tenía sonido polifónico de llamada, de esos que cuando estamos calladitos en el teatro o en misa, se escucha por detrás como si fuera el órgano de la catedral de Sevilla. Y a donde van a parar todas las miraditas del público con el entrecejo fruncido… al que va corriendo hacia la puerta de salida.
Otro milagro de la técnica son los GPSs que ha acabado con todos los mapas de carretera, de esos de publicidad que nos regalaban al comprar un coche o que adquiríamos en la campsa. Hace nada de tiempo era una gran novedad cuando escuchábamos que las cofradías de Sevilla, el Rocío, y otras grandes aglomeraciones de público iban controladas por GPS. Era un aparatito que estaba al alcance de muy pocas personas y lo escuchábamos de higo a pepino y decíamos: “jo, macho, un aparato que te dice el sitio exacto donde te encuentras a través de los satélites con una diferencia de centímetros”.
Algunos de los que van a ganar con este invento son esos espontáneos de la noche, después de las tertulias coperas de fin de semana, o de festejo de alguna boda o bautizo, de regreso a su domicilio; aunque la información va a depender de donde vivan, porque estos aparatitos saben mucho:
Aparato GPS: ¿Donde te encuentras? - Copero: En el cuatro puertas.
Aparato: ¿Dónde vas? - Copero: A mi casa si pue ser.
Aparato: ¿Donde vives? - Copero: Al final de la calle El Conde, cerca de Puerta Cerrá. (para los neófitos, a unos 200 metros del cuatro puerta en línea recta, en una calle en obras… curiosamente…)
Aparato: Desea el camino más corto o más seguro para llegar.
Copero: Lo que quiero es llegar y no quedarme en una zanja.
Aparato: Entonces la tienes clara. Vas a llegar depejaito porque le vas a dar casi toda la vuelta al pueblo…apunta: Mas y Prat - Santa Cruz - José Canalejas - Puerta Osuna….Para abreviar, si te sabes el recorrido de San Gil, pues ese es.
GPS, como en todo lo comercial, hay de muchos tipos. De los más normalitos que te indica con una flecha que tires “palante” hasta que llegues, o bien los más sofisticados con voz, indicaciones especiales, imágenes tridimensionales, etc., pasando, como es lógico por una serie de aparatos intermedios de lo más dispares.
Hace unos días, vino un primo mío de Madrid (el mismo con el que hablé cuando el partido de fútbol entre el Écija y el Real Madrid), y el tío venía todo equipado, con su GPS de voz último modelo –no veas-, con detectores de radares y personal uniformado (una voz ruda masculina le dice: atención benemérita a 326,3 metros, pareja, sexo: ambos masculinos, no gay); con control de velocidad (una voz femenina y sensual le dice: “Pepe, contrólate con la marcha que te conozco y te pasas”); con indicación guiada y por voz de la ruta en inglés, francés, alemán y español (muy apropiado para aprender idiomas), etc…
La cuestión es que antes de salir de Madrid me llama y me pregunta qué ruta tiene que poner, ya sabes, ciudad, dirección exacta, número, si es avenida, calle o plaza, en fin… que el tío quiere que el coche le lleve hasta la misma puerta porque eso mola bastante. Después te cuenta: mira que “peaso” de GPS que me ha explicado por el camino hasta las distintas civilizaciones que han pasado por esta ciudad, sus nombres, sus monumentos, me ha hablado del tío que conoce mejor las calles del pueblo, un tal “maradona”, uno que rifa, reparte carteles y cartas, y que es el primer contacto del satélite que cubre Écija para que le informe de las novedades de las calles cada hora… que maravilla tío….es increíble…

Por supuesto, con esa información de última hora no podía fallar el GPS, si no es por un apagón del satélite. Yo ya le advertí, Pepe, ten “cuidao” que estas calles son muy traicioneras. Lo mismo no hay nada que al cuarto de hora están en obras. Vente a ser posible en domingo porque es fácil que ese día no trabajen los del paro…
Pero nada, es tan cabezón que se vino un martes temprano, antes de que el maradona hiciera su recorrido callejero habitual, y lo que me imaginaba, cuando llegó por la cuesta de Astigi el aparatito se volvió loco y no sabía por donde tirar… Tenía que ir ni más ni menos que en coche a la calle Fernández Pintado… ¿no podía ser otra?... No hubo manera…
Me llama por teléfono y me dice con todo el dolor de su GPS: primo…desisto. Entonces, inmediatamente le dije para evitar problemas: no te preocupes, estés donde estes ponle “Pirula” y verás como no falla.
A los diez minutos, fui dándome un paseo a por él y efectivamente allí estaba. Le di un abrazo de cinco años, dejamos aparcado el coche frente al apeadero de autobuses y le comenté: Que te decía por teléfono, que para venir a Écija, ni GPS ni puñeta…
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No se hablaba de otra cosa… Del acontecimiento del año… del espectáculo del siglo… el partido más importante de la historia del Écija Balompié en cuanto a equipo visitante se refiere…Todo era un clamor…Écija estaba en el punto de mira de los medios de comunicación nacionales. Lo importante, como en casi todo, era disfrutar el momento.
La ciudad estaba revolucionada y hacía mucho tiempo que los pequeños, los menos pequeños y los abueletes no se lo pasaban tan bien. Por poner un ejemplo novedoso, había obras en el campo de fútbol y costaba trabajo circular con el coche. Era el tema de conversación en todos los centros de reunión. En los hogares las familias comían, hablaban, veían menos televisión, y aunque fuese por una vez, las amas de la casa tenían poco que opinar… como se hablaba de fútbol…
Incluso la nostalgia se ha hecho patente en estos días. A mi, personalmente, me hizo recordar a nuestros abuelos de hace muchos años, cuando se reunían en ese centro social al solecito, en plena plaza del pueblo. La llegada de las obras al San Pablo a marchas forzadas, 24 horas al día, no se les podía escapar. Era un momento clave para reunirse en ese punto neurálgico y echarse sobre alguna barandilla o valla del Campo de Fútbol y ver trabajar a las máquinas. Uno de ellos, muy simpático, menos amante del fútbol y más de las conversaciones comentó: “¡Coño! Si a esta gente le dan para que hagan los aparcamientos debajo del campo fútbol, todavía estaría yo sentado en los pollos del salón…” . En ese instante yo pensé: Hay que ver lo que es la voz de la experiencia…
Todo seguía su curso acelerado y había opiniones de todo tipo aunque la mayoría convergentes. Era una sensación de alegría contenida, de bienestar social, de euforia…Lo que la política local no conseguía – entusiasmar y poner de acuerdo a todos por una causa común – lo iba a conseguir el fútbol, algo muy a tener en cuenta por nuestros responsables políticos.
Se acercaba el día M (miércoles) y los comentarios de los “profesionales” (siempre me gusta poner esta palabra entre comillas), no se hacían esperar. Analicemos un poco sus declaraciones y las consecuencias:
Primer problema para “el Capello”, entrenador del Madrid: No podía dormir… le quitaba el sueño el estado del Campo de Fútbol….
Mientras, el entrenador ecijano y sus pupilos, en ese sentido dormían a pierna suelta.
Yo me pregunto: ¿Es que el campo de fútbol no es el mismo para los 22 jugadores y el tío del pito? (Matizo: para los 23 que tienen pito). ¿Es que Ronaldo, cuando era más bajito y menos rechoncho no jugaba con sus amiguitos en la era, es decir en un campo de tierra que a veces estaba lleno de fango? Sigo pensando que “al Capello” lo que le hacía falta eran los hombres de Harrelson… ¿Recuerdan esa peli?
Pese a todo, en el partido pudimos ver en acción a dos de los más famosos “galácticos” -- mas bien estrellas fugaces -- que no pudieron jugar en un césped de algodón como hubieran deseado y que tampoco destacaron sobre el resto de los jugadores a igualdad de condiciones. Y digo yo, estos “galácticos” tienen alguna forma especial de pisar… son amigos del gato con botas… necesitan por ello calzado especial de marca “Níque”… serían capaces de jugar, póngase en el caso, con aquellas botas de lona y puntera de goma blanca que le pegabas un punterazo al balón de reglamento y empotrabas al portero cuando lo paraba... No sé, son esas incógnitas que quedarán por resolver y que tampoco merece la pena comerse mucho el tarro pensando…
Al final del partido, en la rueda de prensa, el Sr, Capello seguía ojeroso: lo más lamentable seguía siendo el estado del césped… Pero bueno, es que en Madrid no llueve “cohone”… Propongo una porra para invitarle el 30 de julio para que disfrute de un buen día en nuestra ciudad…

El mal estado del terreno de juego, fruto de esas declaraciones, ha sido el denominador común de toda la prensa nacional e internacional. Vamos, que el Madrid no ganó por eso. Amante de las estadísticas he de indicar que el partido del año entre el Écija Balompié y el Real Madrid ha aparecido en Internet en 675 noticias de distintos medios de comunicación. El Écija Balompié por las nubes… ya somos cuasi galácticos…
Resumiendo, aunque fuera una visita relámpago del no sé cuantas veces campeón del mundo sobre césped (ya estamos como los tenistas), la experiencia valió la pena por haber hablado por teléfono con mi primo de Madrid con el que no hablaba desde hacía años… por haber visto a mi vecinito llegar del campo de fútbol con una sonrisa de oreja a oreja, chapoteando en dos dedos de agua que traía en los zapatos y diciendo: “Juan…he visto a Ronaldo”…
O haber escuchado las palabras de mi niña que fue para ver el ambiente… “mira papá, he visto a Beckham desde aquí a donde estas tú”…(suerte que llevaba un mes con sus nuevas gafas)
Al final volveremos a la normalidad de los partidos de los sábados y domingos de los distintos deportes ecijanos. Y lo más importante, por favor, absténganse de insultos, ya que los deportistas son personas de carne y hueso como tu y como yo, aunque no tan enquencles….y de galácticos… que se lo pregunten al Capello en el campo del Écija.
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Son muchos los sueños que a lo largo de la nuestra vida asola nuestra desdichada e insatisfechas mentes despiadadas. Desde los más insólitos hasta los susceptibles de incomprensión, de entender el por qué de ese pensamiento indecente o no perceptivo a simple vista por la prole que nos rodea.
Igualmente, los observadores circunstanciales,hacen posible que lo que para nosotros sea una íntima verdad y para ellos sea una coartada que invite a pensar en lo mismo que quisieran hacer, y por su reputación ideológica o social les está prohibido desde la infancia precoz en tiempos de cualquier ideología política, predominando la desencadenante de la coacción a la libertad de expresión.
Hay verdades tan grandes como una catedral, como un templo en restauración, pero no tan intensas ni tan completas como un perfecto capullo, el deseado, el añorado el único que dispone de una pulcritud de incalculables magnitudes. A lo que iba, ¿quien no ha tenido una fantasía erótica imposible de materializar? Algo tan cruento como esta irresistible realidad.
Pues, precisamente, ese matiz de observación, ese instante de sensibilidad abstracta, ese desenvolverse de una crisálida, con una metamorfosis espectacular que surge en el SUEÑO DEL CAPULLO, pensando que la madre naturaleza, con su misterio y perfección, parirá desde sus entrañas una mariposa más o menos agraciada, cuyo capullo ha sido fabricado con la más pura de la seda. ESE ES EL ERÓTICO Y NATURAL SUEÑO SENSUAL.

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No sé como me embarco en estas cosas. Quizás por probar o más bien por curiosidad para comenzar a escribir una serie de acontecimientos que pueden resultar curiosos.

La verdad es que ya está creado este blog y listo para utilizar. Gracias por todo y disculpen las plumas que no sean esperadas (me refiero a los escritos).
Por probar un vínculo, ¿que tal este?
Este Blog de YO ME LO GUISO, YO ME LO COMO, está abierto a cualquier amigo que le guste escribir y quiera publicar su escrito. Aparecerá a través del PORTAL TEMÁTICO DE ÉCIJA.
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