CUMPLE 50 AÑOS Y YA ESTÁ CHOCHEANDO…
Los 50 años están ahora de moda, ya que la tonta, (me refiero a la caja que todos tenemos en nuestra casa), acaba de cumplirlos en nuestro país. La televisión, con la tecnología, ha pasado de ser un cajón a una caja de pizza extra larga, pero que desgraciadamente no es de tipo familiar.
Esa televisión que nos recuerda la etapa antigua no tiene nada que ver con la que existe ahora, no solamente en los programas sino también en la forma de verla. El blanco y negro, que ahora está de moda, tenía otro encanto, otra forma de agruparnos con el cabeza de familia y ver solamente lo que él quería: La Primera, -- normal, porque no había otra -- y cuidadito con pasarse por alto cuando salían esos peques cantando “vamos a la cama”. Entonces se escuchaba una voz potente que decía, “venga niños, ya es hora”, y lo curioso del tema es que los padres también se iban a la cama, eso nos extrañaba mucho.
Hay quién recuerda aquella época y comenta: Es que antes no había libertad y cuando la gente estaba nerviosa le ponían una corrida de toros, un desfile militar o un partido de fútbol, lo malo es que no se podía escoger. La verdad es que pienso que en esto no hemos cambiado mucho: ahora hay más fútbol que nunca, quizás menos “corridas” y por supuesto el desfile anual no falta. Lo que sí tengo que admitir es que los telediarios con Franco estaban muy descoloridos y echábamos de menos, sobre todo, a la chica del tiempo.
Ahora después de 50 años, la cosa ha variado un poco: a la hora de comer vemos lo que quiere el cabezón de la casa (no el cabeza de familia), normalmente los dibujos animados, y si no, se escucha la voz de la madre: “cambiar el canal que el niño no me come…” Bueno, hasta ahí vale, no hay otra opción…pero cuando el niño se hace mayor ya existen discusiones entre los hermanos. Solución: una tele para la habitación de cada uno, y en el comedor, cuando todos estén acostados, con suerte, los padres podrá ver por fin el peliculón, porque después de los 50 años ya no ponen eso de “vamos a la cama”.

Muchas cosas han cambiado aparte de la tecnología pero no tanto en las películas de de Marisol Rumbo a Río (que por cierto se vio hace sólo unos días) y por suerte nos hemos dado cuenta que no estaban censuradas. Por poner algunos ejemplos más, los chiripitiflaúticos tenían cautivados a los pequeños, el Barrio Sésamo, la Heidy. Ahora los dibujos animados y las películas no molan si el niño no es muy travieso, hace guarrerías y dice palabrotas.
En cuanto a los personajes que suelen aparecer en las distintas cadenas, según comentan las viejas lenguas, muchos de ellos ya salían antes, luego, los 50 seguro que lo tienen cumplidos.
Antes cautivaban a los televidentes los programas de música en directo, los teatros, las series, esos documentales del amigo Félix, y todo esto servía de tema de conversación al día siguiente con los compañeros y compañeras de clase. Claro, todos veíamos lo mismo. Ahora, ya no existe esa comunicación, ¡si nos cuesta trabajo hasta elegir la cadena!; empezamos a pasar con el mando y cuando llegamos al final ya no nos acordamos de lo que había en cada una. Y si tienes el decodificador digital que vendían en el Lidl, para qué quieres más…
Me decía mi primo, ¿quien puede comparar a aquel Raphael que echaba cantando la “higailla” (es que es muy bruto porque este no es el de Madrid), con los niñatillos de la Operación Triunfo que se lo dan “to” hecho?
La realidad es que ahora, con esos presupuestos increíbles, lo que impera es sacar los trapos sucios de los artistas, de los famosos, unos a costa de otros. Los delincuentes también son noticias en esos programas del “caparazón” (no del corazón), porque cada uno de los que intervienen tendría que esconder la cabeza de vergüenza al salir a la calle… En esto pienso que también se ha perdido mucho en el chocheo de los 50.
¿Y los programas de humor al estilo del “Buenasuerte”, donde se suponen que sus protagonistas son grandes estrellas de la televisión, ganan un pastón y su misión es hacer reír? ¿De donde sacan a esa gente? Las risas y los aplausos son de risa, nunca mejor dicho. Mi padre diría: “donde van a parar con aquellos Tip y Col y además sin hablar del gobierno”. La imaginación escasea con el chocheo, hay los mismos programas en las mismas cadenas y a las mismas horas, los mismos personajes de siempre bailando, patinando o te ponen lo que hacen cuatro imbéciles dentro de una casa…
Para un rato que se puede sentar uno delante de la tele representa un problemóm, un conflicto familiar, una lucha interna con el ego… Menos mal que los sillones son cada vez más cómodos y ese sueñecito con el sonido de fondo, no hay quién lo supere. Al fin y al cabo, el chocheo tiene que notarse en algo.
Para terminar y como dirían los mencionados Tip y Col: “la próxima semana hablaré de las televisiones locales de Écija”. (No se lo crean, esperaré a que cumplan los 50 años).