
¿Qué queréis que os diga? Lo de Nadal ha sido un día grande para el deporte español.
Sumamos cuatro medallas en un sólo día, que no está nada mal porque desde la segunda jornada hasta la séptima no hemos conseguido nada. Llaneras abrió el melón el sábado y los Nadal, Ruano, Medina, Deferr y los de la vela lo reventaron el domingo.
Gervasio
Deferr fue el primero en aparecer.
Estaba muerto de sueño. Me comentó que
apenas había podido dormir por la tensión, y que antes de salir a completar su ejercicio de suelo se sintió muy nervioso. Los dos oros anteriores los había ganado en salto, y eso "apenas dura cuatro segundos mientras que el ejercicio de suelo son un minuto y diez". Con todo, estaba eufórico. Resulta que es con Llaneras el único deportista español con medalla en otros tantos juegos consecutivos. Como recordaréis tras Atenas tuvo algún problema porque le detectaron
consumo de cannabis en un control antidopaje y eso casi le hunde. Es un campeón, ha sido capaz de superar aquello que tanto daño su imagen y que deportivamente no le servía para nada y ha vuelto a subirse al podio en Pekín. Es un gran deportista, y un gran chaval. Por cierto,
me comentó que piensa llegar a Londres 2012.
Claro que el mejor momento para mí estaba por llegar, porque a punto de marcharse Gervasio apareció
Rafa Nadal. Con lo que en un momento
tuve la inmensa fortuna de coincidir con los dos. Lo de Nadal es punto y aparte. Campeón olímpico, número uno del mundo. Creo, de verdad, que es
un deportista excepcional fuera y dentro de la cancha. Y es el mejor jugador del mundo. La entrevista con él, con la ayuda de Alex Corretja, l
a recordaré como uno de mis recuerdos profesionales más interesantes. Es un campeón, una figura mundial, un orgullo para todos nosotros.