Lo que vale una medalla

Sucedió en plena plaza de
Tiannanmen, en el centro de Pekín, la plaza mas grande del mundo. La plaza famosa por aquella imagen de un manifestante exigiendo la democratización de
China a punto de ser aplastado por un tanque del ejército que trataba de sofocar la manifestación. Lo que os cuento es mucho mas banal y simpático. Un reportero de televisión intentaba hacer un reportaje en la plaza con nuestro único, hasta ahora, campeón olímpico, el ciclista asturiano
Samuel Sánchez. De repente, por el motivo que sea se habían reforzado las medidas de seguridad en Tiannanmen y no dejaban pasar a nadie. Comienza la discusión con la policía y no hay manera. Al margen de que no hay entendimiento posible dada la diferencia de idioma. Al reportero se le enciende la luz y le
dice a Samuel Sánchez que si lleva la medalla de oro encima, éste le dice que sí y se la enseñan al policía. Mano de santo que dirían nuestras abuelas. Al
policía se le ilumina la cara, da un paso al lado y le enseña el camino a nuestro campeón. Lo que vale una medalla olímpica.
No la gana cualquiera, claro está.