La ciudad escondida
No todo es brillo en unos juegos. Y menos en un país gobernado por un partido político como es el caso de la República Popular China. Es cierto que lo que os cuento aquí suceden en todas las ciudades olímpicas.
Todas quieren brillar más que la anterior y todo lo que no es políticamente correcto se elimina. Sucedió en Barcelona con las meretrices de las Ramblas, que fueron invitadas a marcharse y también sucede en Pekín.

En la primera foto
podéis ver el acoso al que someten a una vendedora ambulante que tenía unos pañuelos rojos en la mano. La policía, eso si con bastante educación, le está pidiendo la mercancía y no os podéis imaginar
como chillaba la mujer para defender su producto ante la mirada de un montón de curiosos. Es fácil que haya muchos, hay cientos, miles de personas recorriendo las calles arriba y abajo.

En la otra foto hay unas grandes mamparas con los logos de los Juegos. Detrás de esa mampara en pleno centro de la ciudad se extiende un extenso barrio de chabolas donde
apenas hay red de alcantarillado, ni luz eléctrica, ni agua potable. Sólo se han dejado unos huecos para que la gente al menos pueda salir. Es lo que tienen los Juegos Olímpicos.
Hay una imagen oficial y otra, como en todas partes, que se pretende ocultar.