57. PARECIDOS RAZONABLES
Estaba pensando yo la cantidad de veces que he vivido anécdotas, gracias a mi marido...
Resulta que, por lo visto, tiene un físico peculiar y la gente le confunde muchas veces con algún famoso. Eso no sería raro, parecerse a alguien es normal, le ocurre a mucha gente pero, que te confundan con personajes distintos...
La primera vez que le confundieron fue hace muchos años. Un niño se acercó en un parque a pedirle un autógrafo, con una cara de emoción indescriptible, pensando que era Raul. Sí, si... Raúl el del Real Madrid.
La segunda vez fue en un hotel. Estábamos tomando algo en la barra y el camarero no hacía más que mirarnos. Nosotros ya estábamos un poco moscas, porque nos parecía un tanto extraño que nos observara tan atentamente...
Luego otro camarero se unió a la exploración y los dos, desde la otra punta de la barra nos observaban como bichos raros y cuchicheaban.
- ¿Qué coño pasa? - me preguntó a mí mi marido mientras se miraba la cremallera del pantalón, la camiseta y en general, todo él.
Yo me encogí de hombros. Al final el camarero se decidió a venir hasta nosotros y nos preguntó que si no era el de "Andy y lucas"....
Y la mejor de todas fue en un viaje que hicimos a Marbella. Ibamos en coche y hacía un calor impresionante, por aquel entonces, nosotros ibamos en un corsa azul sin aire acondicionado, yo llevaba mi gorra y la verdad, ibamos bastante deportivos. Nos había dado la hora de comer y decidimos parar en Malaga para reponer fuerzas.
Aparcamos el coche y empezamos a buscar un restaurante. Nos metimos en el primero que encontramos y nos sentamos en la mesa.
Las paredes estaban repletas de fotos de famosos, sobre todo de Gloria Fuertes. Ojeamos el menú y empezamos a pensar que nos habíamos confundido eligiendo el restaurante. Jamón de pato, ensalada de remolacha a la no se qué... vamos! que ni chuletas ni pescado ni nada normal, lo dificil era averiguar qué era lo que se escondía detrás de esos nombres que daban a los platos...
El camarero se acercó a nosotros y nos tomó nota. Después, mientras esperábamos, vi una cabecita que se asomaba por la puerta de la cocina, y después otra y otra, ya estabamos siendo observados de nuevo.
- ¿Con quién nos habrán confundido esta vez? - nos preguntábamos ya.
El camarero volvió con los platos, extremadamente nervioso, tanto, que tartamudeaba incluso.
Mientras estuvimos comiendo, todo el personal del restaurante estaba pendiente de nosotros.
Cuando pagamos la cuenta y nos disponíamos a salir del restaurante, salieron los dueños y nos dieron la mano y todo.
Esta vez, había sido con David, el cantante de Estopa.
Salimos de allí con desorientación, mirándonos extrañados, pero luego nos partimos de la risa recordándolo.