55. DE PIRATAS
Esta mañana he estado en el hospital. Mi padre estaba en lista de espera para que le quitaran unas "pintitas" que tenía dentro de los ojos, pero que un oftalmólogo las califica de verrugas y otro de lunares... a saber... el caso es que hoy le tocaba entrar en el quirófano para quitarlas.
A las diez de la mañana allí estábamos, intuyendo que la cosa iba para rato, porque la sala estaba llenísima de gente.
A las doce le han llamado para entrar. Y le han hecho la operación.
Mientras tanto, un señor ha salido con el gorro verde puesto y mi madre y yo no hemos podido evitar una sonrisa. Pero ¡claro! luego ha salido mi padre tan campante con un parche en el ojo y nos hemos levantado de inmediato para preguntarle qué tal había salido todo... ahí las dos mirando detenidamente los ojos a ver si veíamos algo. Cuando hemos echado a andar, he advertido que un zapato no era igual que el otro... si... uno de los zapatos era verde... se le había olvidado quitarse el patuco... ja, ja... Dios nos ha castigado por reirnos del otro señor...
Y ahí estaba yo, de autobús en autobús, con mi padre con un parche en el ojo y mi madre con la escayola en el brazo... vaya pareja...
Mientras mi padre estaba esperando a que le llamaran, pues yo, he decidido por fin subir a mi consulta, la de reproducción, para decirles que necesitaba tiempo para intentar de nuevo lo del embarazo. Me temblaba todo. Ya la veía decirme que eso no podia ser, que eramos muchas las que estábamos esperando la oportunidad y que yo no podía decidir cuándo iba y cuando no...
Por fin me ha tocado el turno de pasar. Me temblaba hasta la voz cuando le he explicado el tema. Para mi sorpresa, la enfermera me ha mirado con cierta ternura, como si adivinara mi miedo a traves de la mirada, y me ha dicho que lo primero es mi salud, que, por supuesto, no era lo habitual, pero, que nos veíamos en septiembre, cuando yo me sintiera con fuerzas y estuviese completamente recuperada.
He salido de la consulta con una sonrisa de oreja a oreja. No podía creer lo que acababa de oir... me sentía bien, optimista, con ganas para reponer fuerzas y comenzar de nuevo.
Un abrazo a todos.
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