
Espero que os gusten mis relatos. Vienen de leyendas verdaderas, pero yo le doy un toque más personal. Imagino como fue tal y como lo vivieron los protagonistas. Ésta es la historia de la Dama de Blanco, que viene en el libro "
13 fantasmas", escrito por
Rafael Casares y Juan Arcos. Es un libro bastante interesante sobre relatos de fantasmas y casas encantadas reales. Os lo recomiendo.
Se oían unos tacones y unas pisadas por toda la casa del Castril.
Doña Elvira de Zafra, una hermosa joven de apenas 18 años, estaba ansiosa por leer la última carta que había recibido de su amado,
don Alfonso Quintanillo y que le entregaba como siempre el
paje de la chica. Mientras tiraba de la mano del chaval, llegaron a la puerta de los aposentos de doña Elvira y con un portazo cerró el portón y se lanzó rápidamente a la cama para poder leer su carta. El jóven acompañaba siempre a Doña Elvira mientras leía sus cartas y como un animalillo de compañía, se quedaba a sus pies mientras ésta le acariciaba sus cabellos. Era su amor prohibido. Don Alfonso no podía verse con doña Elvira debido a la enemistad que había entre sus familias, por lo tanto tenían que "usar" un recadero. El pajecillo, mucho más joven que ambos, lo hacía de muy buena gana, pues se sentía el protector de los amantes. Al abrir la carta...
"Querida amada mía:
No puedo soportar más la distancia que nos separa, y no veo más allá de mis ojos, porque dentro estás solo tú. Sé que esto es muy difícil para los dos, pero es inaguantable que por culpa de nuestros padres y antepasados no podamos estar juntos. He pensado mucho tus palabras y quiero que sepas que te amo con locura. Y para que todo ésto salga bien, quiero que huyas conmigo y nos vayamos lejos de esta guerra que no nos incumbre. El padre Antonio está de acuerdo y dispuesto a unirnos en matrimonio en Málaga, donde prometo hacerte la mujer más feliz de Castilla. Únete conmigo en el mismo sitio de antaño. Donde la Luna era la única testigo de nuestros besos y caricias.
Siempre tuyo: Tu amor prohibido."
Doña Elvira estaba estupefacta. Temblaba de la emoción y no sabía que decir. Miraba al paje como si de su amante se tratara y le agradecía lo que hacía por ella... pero no se dió cuenta de que su padre,
don Hernando de Zafra,estaba atento a sus movimientos... pues sospechaba algo.
- Qué haces, plebeyo! No toques a mi hija! Trae acá esa carta! - Dijo el hombre bastante enfurecido.
Mientras don Hernando leía el manuscrito, se notaba como su odio crecía y crecía, y la joven Elvira cayó desmayada al suelo. El paje, lejos de huir, se quedó junto a la maltrecha chica para protegerla, a pesar del castigo que podría caerle. Don Hernando gritaba a su lacayo que le serviría de verdugo puesto que imaginó erróneamente que el plebeyo paje había desflorado a su hija...
- Un simple paje. Cómo es posible! Quitale las manos de encima, sinvergüenza! Lacayo, trae una soga, que aquí mismo lo colgaremos. - Don Hernando enfurecido se acercó al chico mientras éste pedía clemencia...
- No, por favor. Señor, yo no... Esto es una injusticia. Por favor, clemencia... - El jovencito suplicaba, pero no había oídos para él.
- Justicia? Clemencia? Está bien, te colgaremos del balcón para que ahí te quedes para siempre, Esperando la del Cielo. El padre loco de ira colgó al pajecillo mientras ordebaba también que tapiaran el balcón para siempre. Y mandó grabar las palabras Esperando la del Cielo (escrito en Castellano antiguo) encima de dicho balcón que hacía esquina en la bellísima
Casa del Castril.La joven entró en depresión, puesto que don Hernando mandó que nadie, sin previa cita, pudiera acceder a ella la cual estaba encerrada en su cuarto. Una bella jaula... Cuenta la leyenda que en un descuido de su padre se envenenó. Hace unas décadas, supuestamente, se aparecía por la Casa del Castril (Acera del Darro, Granada) paseando con una vela en la mano una figura de mujer jóven la cual vagaba sin rumbo fijo. Dicen los guardas que cuando la veían sentían una enorme paz interior. Una bella figura supuestamente corresponde a Elvira, la
Dama de Blanco. También se cuenta que el "Togado de Periate", una escultura de época romana parece vigilar e incluso echar el aliento a aquel que se atreve a pasear de noche por las dependencias. Son leyendas, pero estoy seguro que más de uno de vosotros no se atrevería a pasar allí la noche...
(Dedicado a
Missy mi compañera de fenómenos paranormales, a
Veïna que ya ha visto la preciosa casa que hoy es el museo arqueológico de la ciudad. Una pena que no lo vieramos de noche... y por supuesto la carta va dedicada a
otra persona muy especial...)