Juventud, deporte y drogas...
Hola! Ya sé que llevo mucho sin escribir, pero entre que han sido unas semanas ajetreadas y que estamos en época de vacaciones, pues las cosas se han ido alargando.
Desde que me recuperé de mi rotura de peroné, empecé a ser mucho más activo deportivamente hablando (si cabe), ya que la llegada de Pedro al grupo ha hecho que nos tomemos en serio lo del ejercicio: correr, fútbol-7, tenis, fútbol-sala, proyectos de voley y baloncesto... El caso es que desde ahí, me he dado cuenta que hacer deporte cuesta dinero. Sí, señores. Cuesta pasta el matarse a hacer ejercicio. Y no me refiero a un gimnasio. Atención, ya que estos son los precios que tendrían que poner cada PERSONA:
- Mi peña de los martes de fútbol-sala cuesta unos 50 € temporada (con luz, una hora a la semana). Sin carné universitario nos costaría 80 €.
- La peña de fútbol-7, unos 50 € también (con luz y una hora a la semana) Sin carné sería unos 100 €.
- Apuntarse a patronato para jugar en competición de fútbol-sala unos 70 € (incluye campo, fianza, equipaciones, árbitros...). Aquí también sería una hora a la semana.
A todo esto se tiene que añadir:
- Si quieres entrenar, la hora en pista de fútbol-sala cuesta 3 € sin luz y 9 € con luz, en caso de que tengas carné. Sin carné son 10€ sin luz y 15 € con luz.
- El tenis nos cuesta con carné (gracias Saúl) 7 € por dos horas sin luz. Con luz sería unos 9 €.
- La pista de voley-playa ni lo pregunto, pero sin carné y una hora son unos 10 € sin luz. 15 € con luz.
Vamos, que tienes que tener dinero para "machacarte". Ahora, intenta entrar en la pista de baloncesto sin pagarla y vendrá el "segurata" y tardará muy poquito en echarte. Ah, y si alquilas cualquiera de lo antes mencionado que no se te ocurra olvidarte del papelito, porque suele haber problemas. Ah, y no te olvides de todos los materiales que necesites, ya que no te van a facilitar nada. Como mucho te inflan el balón y con mala cara. Ah, y avisa que vienes a una hora, o no te encienden las luces. Ah, y no te duches porque hay unos hogos que parecen champiñones. Ah, y no seas sibarita y confórmate con el estado de las pistas, porque no las cuidan mucho pese al dinero que se ingresa de las matriculas y demás. Ah, y no saltes la valla de un colegio porque además de que parece que estás huyendo de la cárcel, soltarán a los perros (tengo una cicatriz que lo atestigua) o vendrá la policía preguntando:
-"Qué hacéis?"
-"Pues que vamos a hacer, señor agente. No lo vé? Estamos intentando robar las porterías, y destrozar la pista para divertirnos..."
Claro, que hay gente que no se molesta en esto y prefiere quedarse en casa. O salir por ahí a tomarse algo con los colegas. O echarse una litrona en un parque (un mísero euro) y estar de cháchara. Y ya de paso, pues como te ofrecen porros, pues los pruebas. Eso sí, que pensarán que eres un delincuente, un drogadicto o un tirao.
-"Míralos, ahí tiraos pudiendo hacer deporte. Con las facilidades que tienen!"
Y luego viene la juventud de principios de los 90.
-"Bah! Yo paso de jugar con vosotros, prefiero irme de fiesta que me cansaré igual pero me meto una loncha y de puta madre. Total, me va a salir por lo mismo y es más fácil de conseguir..."
El botellón es un problema. Y no lo digo porque nos cuesten una pasta las copas en los bares (que también, ojú), sino porque no hay alternativas interesantes. No hace mucho tiempo, había un proyecto en Granada en que las noches de viernes y sábado iban a hacer actividades deportivas en un polideportivo municipal que nos iban a construir. Que si campeonatos de fútbol, baloncesto, juegos, debates, biblioteca, zona videojuegos y recreativas... Sabéis que hay montado en ese sitio? Un botellódromo. Ahora, que tiene pintado en el suelo unas "pistas" para hacer deporte. Así se ve el interés que tienen los ayuntamientos en la juventud, en ofrecernos trabajos, en ofrecernos centros de ocio alternativos o en crear un futuro fuera de las drogas.
Señores, cada día creo menos en la sociedad, creo menos en los políticos y creo menos en el progreso humano. Es más fácil criticar que ayudar. Más fácil destruir que crear, y mucho más fácil mentir que actuar.
Cuando veo a un chico jóven con un balón me pregunto cuanto tardará en cambiarlo por un porro...