Anónimos
Quién no se ha enamorado de un/a camarero/a? Quién no ha hablado con una persona en un bar que siempre se encuentra allí? Quién no ha discutido de política o fútbol con el panadero o la frutera? Estoy seguro a que muchos de vosotros habéis entablado una conversación (más o menos profunda) con alguien a quién no conocéis ni su nombre. Pues bien, éste post va dedicado a esas personas, que siendo anónimas, se cruzan en nuestras vidas y nos marcan de alguna forma.
Como hace poco (viernes pasado) fuimos a un bar y Raúl se enamoró de la camarera, y sabiendo que a mí me ha pasado lo mismo, he decidio hablar de esas personas. Personas como Mª Ángeles, la kioskera de uno de mis antiguos barrios dónde compraba el periódico y mis revistas de Más allá. Es una mujer de unos 35 años, con tres críos, rubia, bajita y de muy buen ver. Siempre nos decíamos buenos días, aunque no comprara el periódico. Un día, al cabo del tiempo, la ayudé a algo del kiosko y me dijo "-Oye, cuando quieras te recompenso con un café". "Vale, ya quedamos una mañana". La verdad es que me sorprendió un poco, pero cuando quedé con ella ví que era una tía genial. Y muy marchosa! Hicimos muy buena amistad, y la empecé a llevar a mis ambientes. Conoció a Samir, un chico que trabaja en una de las famosas teterías del Albaicín, e hicieron amistad. Así conoció a Sáhara y sus amigas y se juntaron. Ya tenía más círculo, pues era una mujer divorciada y extrangera (de Barcelona), así que no conocía demasiada gente. Poco a poco nos distanciamos (gracias a mi ex, y a mi estupidez) y ya no sé mucho de ella. Sé que dejó el kiosko para poner una panadería. Pero ella era una anónima, y se volvió una amiga.
También me enamoré de una camarera. Cómo no! Siempre en los bares!!! Justamente en el bar dónde Raúl se ha enamorado! No sé como se llamaba, pero la verdad es que iba a verla con mis compis de trabajo. Era delgadita, rubia y con ojos verdes. Mis compis decían que no era para tanto, pero era ese trato especial que tenía conmigo lo que me volvía loco. En cuanto me veía, venía a saludarme y ya estaba buscándome una mesa. E incluso me invitaba a tapas!!! Mis compis decía que la tenía loca, pero era al revés. Alguna vez me pasaba nada más para verla, y me decía "-Hoy vienes solo?". "-No, es que estoy de paso y quería saludarte". Mentira cochina!!! Daba un rodeo solo para verla!!! Cuando me enamoro me vuelvo medio gilipollas, así que no me atrevía a decirle nada. Un día, al cabo del tiempo se marchó. Y es que hacía una semana que no iba a verla, así que me culpé por ello. Entré al bar y al no verla, le pregunté a su compañera. Ella, con una sonrisa en su cara me dijo "-Ya no trabaja aquí. Se ha ido a Málaga a vivir con su novio. Ella te gustaba, verdad? No te dijo nada porque tenía novio, pero me hablaba de tí. Yo creo que le gustabas". Se me escapó una sonrisa que ocultaba mi tristeza. Asentí con la cabeza y me marché. Tengo que decir que me dolió el no decirle nada, pero me alegré de que ella tampoco. Demostró que era una buena chica, y me quedo con eso. Pero no la volví a ver jamás...
Un verano hace ya más de dos años, iba a desayunar junto a mis compañeros de oficina a una terraza. Al volver, comprabamos chuches para hacer más amena la mañana, así que abrieron un kioskito de los de verano y nos acercamos. Compré gominolas de esas que parecen caramelos que son de colorines. Sabéis cuales son? Pues esas, que son blanditas... y pedí 5. Había una chica morena con pelo rizado con una bella sonrisa. Me dió 7, así que demostrando caballerosidad le dije que se había equivocado. "-No, es que esos dos son un regalo". Venía Diego, mi compañero de despacho, y mirándome con guasa me dijo: "-Venga, que la señorita ha hablado. Cógelos!". Nos marchamos y soporté sus comentarios jocosos, pero yo no dejaba de pensar en la chica. A los dos o tres días volví. Compré otros 5 caramelos, así que ella volvió a hacerlo mismo. Ésta vez no sé cuandos me dió, pero el puñao no cabía en mis manos. "-Adios, guapo". Sonreí, cogí los caramelos y dejé un puñado de monedas para compensar. La chica rió fuertemente y así quedó todo. A la semana siguiente me volví a pasar. Ésta vez compré 10 caramelos y un koyak. Me dió más de 15 dos chupachups. Le dije: "-Como sigamos así acabo con tus existencias y tú con mi dinero". Ella se rió y me dijo: "Habrá que ponerle solución". Me quedé helado. No sabía bien que decir, así que cogí mis cosas y marché. Así estuvimos un mes más o menos, pero no me lancé. Un día el kiosko cerró (fin de verano) y mis ilusiones se perdieron. No sé que me pasaba, no me atrevía a nada!!! También he de decir que en esa época tenía novia...
Hace tiempo, conocímos a una relaciones públicas de un pub: Sarai. Rubia, delgadita, ojos marrones y pelo pantene. Era mona, pero no me llamaba la atención. Nos invitaba a cervezas y nos daba descuentos. Pues así todas las semanas. Un día, íbamos Castro, Pepe, Eu y yo. No sé como, le pidieron la dirección de correo y así empezó todo. Poco a poco hablábamos más, así que le pedí el teléfono porque yo no soy de los que usa internet demasiado (solo para el blog). Quedamos para un día y aparecimos Castro y yo. Ella vino con una amiga, Queca, era lunes y se suponía que iban a ser un par de tapas. Pues terminamos en Granada 10 (una discoteca pija) hasta las 3 de la mañana. Los bailes se hicieron más pegadizos, las caricias más románticas... A partir de ahí nos hicimos "primos". Yo la ayudaba ante los pesados que tenía que soportar y ella me daba descuentos. Buen trato, verdad!? Al final nos liamos el día antes de que se fuera a Polonia. Una lástima. Creo que eso lo estropeó todo. Nunca pensé que me iba a liar con ella! Si es que se me tiró! Nunca olvidaré esa noche...
El sábado pasado me recordó a la misma historia que Sarai. Vamos a un pub llamado "Martini", y allí de tantos descuentos que nos dan, conocemos a la camarera. Otra rubita, bajita y ojos azules. Siempre hablamos, pero nada profundo. No sabemos nuestros nombres, pero hay complicidad en actos. Y es que vamos a verla todos los findes, y ella nos deja las cervezas más baratas. "-Cuando quieras algo, me lo pides a mí". Siempre tan amable, incluso nos invitó a una ronda!!! La verdad es que me gustan estos ambientes así, son mágicos. Sobre todo cuando los comparto con mis amigos. O con anónimos. Y es que nosotros, también somos el "anónimo" de alguien...