Más que animales

Me encantan los animales. Y no me refiero a mis amigos, los cuales también me gustan. Me refiero a las mascotas. Y a los animales salvajes. Soy de las personas que consideran a los animales algo más que un simple ser dominado por el hombre. Desde que tengo conciencia, recuerdo haber tenido compañía animal. La especie que mayoritariamente ha compartido mi vida han sido los felinos. Y me gustan mucho. Son pasotas, convenidos, peludos, independientes... pero a la vez cariñosos, bellos, misteriosos y graciosos. Desde hace 6 meses comparto mi vida con una pequeña gatita a la que llamo Puka. Ella es una gatita romana muy graciosa, vivaz, cariñosa y juguetona. Aunque últimamente está más gordita, es muy ágil. Duerme conmigo, y le encanta que vengan mis amigos a casa, pues se pone rebelde y juega con todos. Susana, Saúl e Irene (la chica que me la dió) son a los que más quiere, pero no le hace ascos a nadie. Es muy cariñosa. Cuando llego a casa me está esperando en la puerta. Y aunque no es tan inteligente como un perro, sabe muchas cosas. Aunque el esperarme detrás de la puerta me recuerda a alguien... Durante 4 largos años, antes de independizarme, compartí mi vida con una perrita: DANA.
Era una perrita que nos regalaron muy pequeñita unos gitanos en el pueblo de mi madre. Mamá decía que tenía sangre flamenca, pues cuando escuchaba música se ponía a bailar a dos patitas. Era blanca con motitas marrones. No levantaba más de dos palmos de mi mano del suelo, tenía la mandíbula inferior más salida que la superior, y no destacaba por su físico. Pero para mí era la más bonita y la más linda de todo el barrio. Y era muy inteligente. Sabía cuando veníamos del instituto antes de siquiera abrir la puerta del portal. Mi madre lo decía: -"La perra lleva ya un rato arañando la puerta, mucho antes de que abrierais abajo". Cómo sabía eso? Cómo sabía tantas cosas? Cuando uno de nosotros nos poníamos malitos, ella se quedaba junto al enfermo los días necesarios. Es increible como un ser tan pequeño hace tanta compañía en esos momentos. Y sabía cuando estabas contento. Se alegraba ella también. Si estabas preocupado, ella lo notaba y te lloraba para que se lo contaras. Y si estabas enfadado, te traía la pelota y te hacía carantoñas para que te olvidaras y sonrieras. Y si le hablabas, ponía la cabecita de lado como si te entendiera. Nunca olvidaré el día que se la llevó la maldita Parca. Estaba malita de la tripa. Después de tener cachorros, nunca se quedó bien. Mi hermana Puri se siente culpable todavía por haber propuesto que procreara. Pero no tiene la culpa. No sabía que tenía el corazón más grande que su pecho. Y es que, aún siendo una perra, tenía un corazón enorme. Mi madre la iba a llevar al veterinario por la tarde para ver que le pasaba, pues se orinaba en casa, y además tenía la tripita muy hinchada. Esa mañana estaba sentado en la cocina en un pequeño taburete blanco, desayunando un café rápido antes de salir a ver a mis amigos. Ella estaba triste. Me miraba con unos ojos brillantes, como si quisiera despedirse. Yo le acariciaba y ella movía su rabito. Estuve con ella un rato rascándole la barriga, tirándole un cachito de pan con el que jugaba... y luego me marché. Pero algo dentro de mi oscura alma, sabía que no la volvería a ver. Le dí una caricia más que tierna y partí. Al día siguiente mi madre recibió una llamada del veterinario. Al volver, con lágrimas en su cara, me dijo lo que le pasaba: hemorragia interna. Dice que el veterinario la sacrificaría sin cobrarle si ella quería, porque no tenía solución. Le daba un mes, pero con sufrimiento. Mi madre no quiso alargar la agonía, así que aceptó. Os digo que mi madre, mi hermana y yo lo sufrimos mucho. Hasta tres largos días de llanto. Y una huella en mi corazón que no se borrará jamás. No puedo evitar que mis ojos se vuelvan vidriosos al escribir estas palabras, pero van dedicadas a la mejor amiga no humana que he podido tener hasta ahora. Éste post va dedicado a mi pequeña Dana, a la mejor perra de mi mundo.
DANA, TE QUIERO. NUNCA TE OLVIDARÉ! TE LLEVO EN LO MÁS PROFUNDO DE MI CORAZÓN!
Éste post también va dedicado a los amantes de los animales, a la gente que comparte su vida con otras especies y aprende a quererlas, a cuidarlas y protegerlas.
Ya lo decía una persona muy querida por mí: "Quién hace daño a un animal, no es buena persona". Pero... quién puede hacerle daño a ésta pequeña cosa?


