Recuerdos de un corazón roto
¿Recuerdas amor mío el día que nos conocimos? Yo estrenaba una camisa blanca y se me calló un boton, al agacharme a recogerlo, te quedaste prendado de mi escote, quien iba a decir que aquel día sería el primero de nuestra vida juntos. ¡ Cuantos momentos hemos compartido juntos mi amor ¡ un largo noviazgo, cuatro hijos, 20 años de matrimonio y aquí estamos. Tranquilo, se que no puedes moverte, ni hablar, dejame que te acaricie el pelo como hacíamos cuando éramos jóvenes en la orilla del río, déjame que te bese los labios y me sonroje como la primera vez, no puedo creer que tus fuertes manos sean ahora tan débiles y estés aquí en una cama, tumbado.
¿ Recuerdas la primera vez que fuímos al cine? aprovechaste la oscuridad de la sala a pesar que mi hermano mayor estaba a nuestro lado, para tocarme una pierna, lo hiciste con tanta suavidad y ternura que no la aparté, oculte tu mano con las palomitas y el refresco para que no la viera y destrozara ese momento.
Recuerdo nuestros paseos por el parque con tu brazo recogiendo mi hombro, protegiéndome a cada paso entre risas y conversaciones eternas. ¿ Tú lo recuerdas mi amor? puedo adivinar en tus ojos que sí, recuerdo cuanto nos queríamos y el día que me llevaste al altar delante del Sacristán y nos prometimos amor eterno.¿ Tú lo recuerdas amor? yo sí, lo he recordado cada segundo de mí vida, cada golpe ke he recibido de tus manos he buscado consuelo en esos recuerdos, cada puñetazo, cada moratón, cada patada, me hacía volver al pasado para refugiarme en esos días en los que tuve tu cariño, cada vez que acaba en el hospital, en la sala de urgencia, las horas de espera ...... me envolvían en tus caricias pasadas para mitigar el dolor de mis huesos.
¿ Que cambio, amor mío? Todos estos años, he buscado la manera de cambiar nuestra historia, he aprendido a cocinar con la sal precisa , tener las cervezas en el punto frío que a tí te gusta, levantarme media hora antes que tú para que vistas la camisa recién planchada, a tener la palabra justa cuando quieres que hable y callarme cuando así lo pides, llevo años sin maquillarme para no ofenderte, pero hoy no amor mío, hoy llevo los labios rojo carmesí , que era tu preferido y me he pintado los ojos con raya porque antes te gustaba y me hubiera gustado tener aquella camisa blanca, pero eso, no ha podido ser. Me he puesto esta, yo diría que es una copia exacta de aquella camisa, pero tú ni te has fijado, cuando la vi en el escaparate la compré ¿ eso lo recuerdas no? cuando llegaste a casa y viste que había cogido dinero te enfadaste, te enseñé la camisa, te la envolviste en el puño y me golpeaste hasta dejarme sin conocimiento. Me ha costado mucho quitar la sangre de la tela, supongo que llevo demasiados años quitando estas manchas, pero esta vez ha sido diferente, amor mío, mientras planchaba la camisa, me dí cuenta que la mancha no se veía, pero ahí estaba, es imposible borrar estas manchas, se queda su olor , se incrusta de tal forma que aunque............ no la ves, sigue intacta, perdura en la prenda y es imposible borrarla.
Puede que lleves razón, no debí comprarla y quizás no estaríamos aquí, pero yo sigo pensando que esta camisa ha vuelto a mí 20 años después por algún motivo. En homenaje a nuestro amor, le he arrancado el primer botón.¿ que diran mañana los periódicos sobre nosotros cuando nos encuentren muertos en la cama? 'Importante hombre de negocios envenenado por su mujer al enterarse de su infidelidad' jajajaj quizás debería dejar una nota que lo explique todo, es curioso, que te hayas acostado con mil mujeres nunca me importó en exceso, al principio supongo que sí, no se, eso no lo recuerdo. Lo que si he dejado es una carta a nuestros hijos, pidiéndoles perdón, pero no por esto, sino por haber sido una cobarde tantos años, ellos se merecían otra infancia, pero ya es tarde para remediar eso, quizás no lo sea para nosotros, si no puedo cambiar nuestra historia ,al menos, quiero ponerle un final hermoso, como Romeo y Julieta, como aquella tarde de Cine en que tu mano posaba en mi pierna.
No tengas miedo amor mío, el veneno ya debe estar cerca de tu corazón, en cuanto llegue se acabará el dolor, si es que he puesto la dosis necesaria, de no ser así, te daré más, tú no despertaras como Romeo ......... tú no, porque voy a asegurarme de que no quede una gota de aliento dentro de ti ¡maldito cabrón¡, de que el veneno ke llevas en la sangre no pueda con el que te va directo al corazón.
Pero me iré contigo, en lo bueno y en malo ¿ recuerdas? y me iré con mi camisa blanca y con paz, mucha paz, porque por primera vez desde hace mucho años, amor mío, estoy cogiendo tu mano y no siento miedo, llevo tantos años muerta en vida, estoy tan cansada ......... que ahora solo siento paz.