Jeco
Hacía unos días que querían adoptar una mascota en la perrera municipal, y una noticia en el periódico les llamó la atención:
¿QUIERES SER EDUCADOR DE UN PERRO GUIA?’
‘La Fundación de perros guía’ corre con todos los gastos veterinarios, alimentación y necesidades del cachorro. Necesitamos tu ayuda para que crezcan en un ambiente familiar y le enseñes unas primeras normas de conducta.
Así que Papá, Mamá, Héctor y Diana adoptaron a Jeco, un hermoso cachorro de 2 meses de raza Golden
Lo primero que les dieron fue un manual con las pautas que debían seguir para su enseñanza primaria:
- Enseñarle a hacer sus necesidades en los bordillos de las aceras. De esta forma, los excrementos, no molestaran al resto de peatones.
- Meter la mano en la comida y jugar con ella antes de que el perro coma. Las personas con ceguera necesitan tocar el cacharro antes de servir la ración diaria y el perro podría percibirlo como un robo si no está acostumbrado.
- Ponerle el chaleco de perro guía y pasear con el perro dentro de lugares públicos : para cuando formen equipo con una persona minusválida estén acostumbrados a moverse sin dificultad en C. Comerciales, Hospitales, Restaurantes etc.., que pierdan el miedo al bullicio, ruidos etc.….
………… Y el folleto proseguía dando normas de comportamiento para el animal.
Durante ese año, la Fundación vigiló la educación y bienestar del perro y cuando Jeco tuvo un año de vida, pasó a unos estudios más avanzados.
De vuelta a la perrera de la Fundación, rodeado de adiestradores especializados y otros perros adultos, cada día, rodeados de amor y rectitud, aprendían una lección nueva, vivir con gatos sin que esto suponga una disputa entre especies, abrir y cerrar cajones altos para las personas con minusvalías físicas y multitud de habilidades avanzadas sorprendentes.
Sergio era un joven de 30 años que trabajaba de Fisioterapeuta en una clínica que había abierto en el centro de la ciudad. Pero un día, volviendo del trabajo, un fatídico accidente de coche destrozó sus ojos. Sergio cayó en una fuerte depresión, cerró su clínica y se encerró en casa, no podía imaginarse como iba a vivir sin el sentido de la vista...
Su mujer había luchado mucho por conseguir un compañero guía para él y a Sergio le pareció buena idea. Aquella mañana, se levantó con mucha energía, hacia tiempo que Ana no le veía sonreír y se dirigieron a la Fundación. Ana le dio un fuerte abrazó en las puertas del centro y le deseo mucha suerte. Durante una semana, permanecería en el hotel que tienen habilitado dentro de las instalaciones, donde perro y dueño se conocerán mutuamente antes de independizarse y emprender su nueva vida juntos.
Sergio siempre le habían gustado los animales pero cuando aprendió el temario para manejar a su perro guía le sorprendió todo lo que aquel astuto animal podía hacer por él, era como estrenar un par de ojos nuevos, que a la par de ver …….. sienten.
Ha pasado un año, son las 8.00 de la mañana, después de ducharse y arreglarse, Sergio se dirige al centro de la ciudad, tiene que coger dos autobuses para llegar a su Clínica, donde sus manos serán sus ojos, ahora, a través del tacto, ha desarrollado una intuición muy especial para detectar y curar las lesiones. Después del trabajo irá al centro Comercial para comprarle a su mujer un dulce perfume y unas aromáticas flores, elegirá las mejores con su agudo olfato, quiere sorprenderla esta noche con una maravillosa cena romántica, el buen gusto para la comida lo tuvo siempre y para poner ambiente escucharán los mejores boleros de amor.
Y sabe que Jeco, .además de sus ojos,,, será su cómplice, y es que dicen que,
el único ciego…..es el que no quiere ver.