El origen de la leyenda Mahury III
La mañana se tornaba más radiante que nunca, los árboles se agitaban en la espesura de sus ramas y los espíritus Mahurys tornaban agitados en el aire clamando por el silencio de su tribu.
El gran Tungesh ' hombre de la luna' , vivía prisionero en su burbuja, noche tras noche, intentaba escapar de las redes de su radiante luz blanca en contínuas batallas de derrota. Pero su amor hacia Ushakiran ' rayo de sol', le hacía remontar en sus intentos por volverla a ver, sentir su calor, acariciar una vez más su cuerpo y volver a besar sus labios.
La luna permanecía escondida durante el día, debilitada por el cansancio de la noche y Tungesh, preparó sus pinturas de guerra para emprender una nueva estrategia de batalla, utilizaría la fuerza del día para acercarse a su amada, al igual que la Luna malvada se apoderó de la noche para destruir todo su poblado. Haría rodar la Luna hasta acercarse a la mujer que la latía en su corazón, si no podía escapar de la Luna, le haría testigo de su amor, en un eclipse de pasión.
Nayana permanecía de pie en el acantilado, viendo como el sol se alzaba cada vez más alto en el cielo, pero no parecía mirarla a ella, ni viajar en su dirección, brillaba altivo allí arriba en lo alto, abriéndose como una flor en llamas.
Del horizonte, se acercó hasta ella el Espíritu del viento que la envolvió en un leve balanceo de susurros Mahurys para traerle su historia, la historia de su Leyenda, al mismo tiempo que podía ver como la luna, asomaba por la cima de la montaña cabalgando vagamente dirección al sol, hasta alcanzar en plenitud a la radiante estrella convirtiendo el día en oscura noche .......................... uniendo dos espíritus en el mismísimo centro del Sol.
Ushakiran, se acercó hacia Tungesh, derrotado en el el suelo de la esfera por el esfuerzo de la lucha, recogió su cabeza entre sus piernas y le besó con el calor que pueden desprender dos almas que se aman separadas. Tungesh, la recogió entre sus brazos y selló el amor en sus labios, miró sus ojos, miró sus manos, sus auras se iban camuflando bajo la piel que un día les vistió, carne y piel sedientas de amor, se fundieron en un solo cuerpo, amándose desde el exterior al interior de sus almas.
Pero la luna despertó ..... muerta de rabia y celos emprendió su camino de vuelta detrás de la montaña, llevándose con ella su hombre, el camino fue lento mientras sus miradas ,permanecieron clavadas hasta alejarse :
- ¡ Volveré a por ti¡ volveré¡
- Te esperaré amor mío, siempre te esperaré¡
.......... hasta difuminarse en vagos puntos de luz . En el mar, en la montaña, en el bosque....... volvió a brillar la mañana.
El sol volvía a radiar en lo más alto, más bello y altivo que nunca, pero su alegría se tornaba en lágrimas, miles de lágrimas doradas que empezaron a caer del cielo mojando cada rincón del valle, de la espesa arboleda, de las rocas del acantilado ....... calando la piel de Nayana y haciéndole sentir en cada gota de lluvia el amor de sus padres, el amor que le dio su ser, el amor imposible que ni la noche, ni los celos ..... ni la Luna, consiguieron arrancar de sus almas.
¡¡ Silencio ¡ todo se apoderó de un profundo silencio ¡, para poder escuchar las gotas de lluvia, para dejar sentir que cada gota, era una lágrima que cae de su alma y en sus lágrimas se reflejaba el recuerdo de aquel día pasado ......en que dijo a su amado que la semilla nacía en su vientre y este....... le prometió la Luna.
Nayana monta en su caballo, vuelve a trote bajando la montaña, las lágrimas vuelan al viento al compás de su pelo y en sus labios puede verse dibujada una suave sonrisa, su alma desprende por primera vez un olor a albahaca y hierbabuena y su mirada deja perderse en el vacío para empezar a mirar de frente, porque ahora, Nayana, sabe quién es y de donde viene porque el Espíritu del viento .......................... le trajo el origen de su leyenda.