El origen de la leyenda Mahury II
Todos los días, emprendía su fuga diaría , a galope, en la ke solo contaba con unas horas hasta ejercer su regreso y no despertar la ira de La Luna. Después de cabalgar durante horas a galope, Nayana y Merhú, su caballo, pararon a la orilla de un riachuelo.
La mañana estaba muy entrada y el sol se colaba entre las espesas ramas de los helechos, deslizándose entre las hojas que el aire separa, dibujando en el suelo, miles de fantasías de luz y sombra.
Después de calmar su sed en el río, Merhú se alejó unos metros para saborear los jugosos manjares verdes que afloraban en el valle, mientras tanto, Nayana, se recostó sobre un manto de hierbas y amapolas silvestres .
Desde ese ángulo podía observar cómo el sol lanzaba sus rallos dejándolos posar sobre el agua del río, entre cantos de pájaros que ponían melodía a la mañana.
Cuando su corazón se deceleró y su pulso cobró la normalidad, pudo ver como el sol comenzaba a transformarse, dejando de ser una gran esfera de luz y con sinuosos y bellos movimientos dignos de una cobra..........de uno de sus rayos, resurgía una hermosa silueta de mujer.
Nayana, sin saber porqué, sentía la llamada del sol todas las mañanas, fuera donde fuese la primera parada tras el galopar en su caballo, la gran diosa amarilla esperaba paciente su llegada. .
Con la dulzura de una alumna de ballet, Nayana, empezó a desnudarse mientras tendía su ropa en una enorme piedra. Completamente desnuda y en silencio, se metió en las aguas de aquel río templado, mientras podía sentir en su interior, una bella danza indya de timbales ke provenía de su alma. Se kedó mirando fijamente, esperando el momento del ke era complice todas las mañanas, sin que su luz cegadora......hiciera ningún daño a sus ojos.
La bella diosa abandonó las ramas de los helechos, olvidando iluminar la mañana y cómo en una cascada de luces espirituales se dejó caer sobre Nayana, como si se tratase de un vago tornado, recogiéndola en sus cálidos rayos, bañándola en el rio y meciéndola en una suave espiral con sus puntas de luz.
Cuando su luminiscencia empieza a perecer y en un último aliento de amor, recoge a Nayana de las aguas en una leve caricia, en un dulce suspiro, haciéndola levitar sobre las aguas y devolviéndola al manto de hierba y amapolas.
En contra de sus deseos, dejando escapar un beso cómplice en el viento, llega el momento de la despedida, y con la misma sutileza anterior, la bella silueta de mujer, recobra su forma original, la más grande de las estrellas …… el Sol.
La mañana vuelve a recobrar su luz, los pajaros vuelven a trinar alegres entre las ramas,las aguas dibujan un bello arcoíris y las hojas de los helechos parecen recoger en sus hojas........ las lágrimas de su adios.
Madre e hija unidas en espíritu, pero Nayana no llega a comprender el amor que el sol le regala cada mañana, no entiende el porke de su ternura ,sus caricias, pero si sabe que…...
en el sol, en sus rayos, en su luz ... se encuentra el secreto de su leyenda. Llegada la noche volverá guarecerse bajo las estrellas, vigilada por los lobos y por la mirada atenta de la Luna, mientras ella evoca sus versos...
Es tan dificil quererte
y sin embargo te quiero;
te quiero sin miradas
sin besos ni caricias,
te quiero simplemente
yo te siento sin tenerte,
a todas partes te llevo.
Te veo en las estrellas
en las olas y en el cielo,
a donde voy ...
¡ quien soy ¡
de donde vengo .......
Es tan dificil quererte
estas tan lejos, tan lejos
¡ y eres tan imposible ¡
y sin embargo ....... Te quiero.
Indya.