El origen de la leyenda Mahury I
En una pekeña aldea de un poblado indyo …….................. 
Había luna llena, aquella noche la luna estaba especialmente radiante y blanca, el poblado estaba tranquilo, dormido, perdido entre sueños. Los hombres habían salido con sus pinturas de guerra dejando en la aldea al Chamán, algunos perros, sus mujeres y a sus hijos levitando entre sueños.
Aún se podía respirar el humo que emanaba de la hoguera central. A diferencia de las demás mujeres, Ushakiran ’ rayo de sol ‘ estaba despierta, su esposo amado había ido a cazar en el silencio furtivo de la noche, algo iba mal, podía sentir su espíritu gritando sus últimas coletadas de vida junto a los espiritus del resto de mahurys, que habían salido con sus flechas para enfrentarse al maleficio secreto que acechaba a la aldea.
Las manadas de lobos aullaban bajo el claro de luna, parecían anunciar la victoria de la lucha …… y el viento gélido traía llantos de horror en lo que aquella noche solo los espíritus saben que pasó......
Ushakiran salió de su choza, nerviosa, impaciente y asustada, buscando en el horizonte alguna sombra que le trajera la figura de su amado, el Gran Tungesh hombre de la luna', hincó las rodillas en el suelo, levantó sus brazos al aire, alzó su cara al cielo y empezó a mandar cantos de ruego a sus antepasados, que permanecían escondidos tras las estrellas, impactados ante el horror que se escondía tras la espesa niebla, que repentinamente se iba apoderando de la noche.
En su casamiento , sus ancestros ….. predijeron que la sombra caería en la aldea si unían la noche y el día, espíritus de Tungesh y Ushakiran , pero ellos, ciegos de amor sellaron en un beso su unión y el hechizo negro cayó en el poblado Mahury.
Rota de dolor, empapada en sus propias lágrimas y ruegos, supo que había llegado el momento………recogió su llanto en las manos y con movimientos torpes se adentró en el bosque, perdida entre las sombras, alejada de la protección de sus antepasados que la habían abandonado, sola, completamente aislada, entre árboles y envuelta por el silbido del viento, volvió a arrodillarse mirando a la luna.
Con un suave y dulce movimiento, metió sus manos entre sus piernas, donde tantas noches de pasión había cobijado a su amado, manos todavía empapadas de su propio llanto y las introdujo en lo más profundo de su ser, buscando el último suspiro de su amor. …………… aquél momento sería el último recuerdo del Gran Tungesh.
Entre gritos de silencio para no alertar a los lobos, saco de su cuerpo, en aquella maldita noche, una preciosa niña de ingenua belleza, ojos afilados y tez misteriosamente blanca. Entonces comprendió que nadie puede escapar de su sino, que el destino marca los caminos que ha de seguir el hombre y ni los espíritus pueden protegerte ante él.
Besó el rostro nacarado de la niña y acariciando suavemente sus mejillas como solo lo hace una madre, le susurró al oído:
- Pequeña niña de la luz, , te engendraste dentro de mí, pero eres hija de la luna …. y así te llamaras Nayana Manisha ‘ deseo de la luna’ .
De los espesos matorrales salió un caballo altivo, negro como el azabache, caballo de dioses …… y sin temor, montó a la pekeña a lomos del caballo y adentrándose en la noche desapareció en el horizonte.
Kashuri,, volvió a la aldea a encontrarse con su destino … sabiendo que lo único que encontraría sería una manada de lobos, deseosos de hacer desaparecer el último testigo de la aldea Mahury.
Nayana Manisha , ya es toda una mujer, de belleza indya, tez de luna, cabellos castaños rizados enredados por el viento, cuerpo suntuoso de la noche y espíritu indyo.
Cuenta la leyenda, que por la noche, Nayana , juega entre las estrellas vigilada por la luna y entre sueños y silencios, escapa entre rimas y versos …… y cuando la luna duerme, cobijada por la luz del día, bajo el calor del Espíritu Kashury , escapa galopando en su caballo negro en busca de su leyenda.