El Termómetro de la felicidad
El despertador suena en casa de Elyan, son las siete de la mañana. Perezosa se escapa entre la manta que parece querer reternerla, una vieja manta verde, remendada con cariño, en la que se puede apreciar el amor de una historia y que no encaja en la decoración glamurosa y algo sotísficada del resto de la casa. Hace un frío helador y nada como una buena ducha caliente para empezar la mañana. Después de tomar su café , se prepara para empezar con las faenas domésticas, siempre sonriente, dejando ver la blacura de sus dientes que destcan ante su piel de pantera, positiva, luchadora, de belleza simple, inteligencia camuflada y con la paz interior de aquel que ha conseguido sus propósitos en la vida.
Su infancia trancurrió en una pequeña aldea de Camerún, entre cabañas de madera, perros huesudos desnutridos y raciones de arroz que algunos hombres blancos suminstraban a la aldea.
Recuerda que una noche, con apenas 14 años, su madre le cobijó bajo una manta, la misma que aún conseva en su cama, y después de una larga noche caminando, subieron a una varca de madera.
No sabe el tiempo que permanecieron subidas en ella, recuerda la sed, el hambre y otros cuerpos aplastándola en aquella pequeña embarcación.
Aunque todo aquello quedó atrás, es su primera visión al despertar , pero no le provoca tristeza, por el contrario, para Elyan, es como un ritual evocar el pasado todas las mañanas, es el último recuerdo que tiene al lado de su madre, antes de llegar a España ........ recuerda que, en aquella barca, su madre se convirtió en Sirena y desapareció en el mar.
Entre una batalla campal de almohadas, despierta a sus dos hijos, de 5 y 7 años, dos muchachos nerviosos, simpáticos y con la magia de esa estrella que solo unos pocos tienen al nacer. Después de desayunar, Rancel y Jakun visten sus uniformes del colegio y se despiden de su madre hasta la tarde y entre risas y carreras con una enorme mochila llena de libros cargada al hombro, salen de casa.
Elyan también se pone su uniforme, una bata azul y se dirige a la cafetería en la que trabaja, a dos paradas de metro de su casa, en Lavapies y durante 8 horas de Lunes a Domingo, sin día de descanso .... servirá ciento de cafés, hamburguesas, cervezas, montados y de aperitivo, siempre, como regalo de la casa, su inquebrantable sonrisa.
A las cinco de la tarde, cuelga su bata y sale disparada a su hogar a encontrarse con sus pequeños. Rancel y Jakum ya se han encargado de preparar la merienda y tumbados en la alfombra del salón, empiezan a hacer las tareas del colegio. Aquí se invierten los papeles, los pequeños se convierten en maestros protectores y ella, como una chiquilla aguda, intenta absorver toda la sabiduría que le transmiten sus hijos a través de esos libros de matemáticas, literatura ..... ke no hace mucho tiempo , le parecían ilegibles.
Cuando llega la noche y los pequeños duermen, vuelve a mecerse en un baño de espuma aromático, para intentar arrancar el olor a comida que se penetra en su piel. Viste barata lencería erótica, un vasto vestido largo de color oro de generoso escote y una abertura en el lateral derecho, que deja ver sin esfuerzo su afilada pierna, su belleza negra ..... mujer pantera.
En la puerta de su casa, le espera una furgoneta de la construcción con otras chicas dentro. Cuando Elyan ocupa su asiento, si no fuera por el olor a perfumes y maquillaje, la falta de espacio y aire, traen a su mente los recuerdos de aquella pequeña barca del pasado. El conductor le presta una atención superficial, casi indifirente, aunque es más que la que comparte con el resto de las chicas:
- ¿ como estan los niños?
- Bien,,, se quedaron dormidos, mañana tienen partido de fútbol despues de clase, quizás podrías ir a verlos, tienen muchas ganas de verte.
- ¿ mañana imposible?
Durante 4 horas complacerá los deseos sexuales de aquellos que no han encontrado cobijo en el amor de una mujer, de aquellos que huyen de sus hogares en busca de un poco de valía, a los señores que no se atreven a llevar a cabo sus pervesiones en su alcoba junto a su señora, a los ancianos que perdieron su amor y sabiéndose en la antesala de la muerte, buscan consuelo y cariño entre sus piernas .... y de nuevo, como regalo de la casa ......................... la eterna sonrisa de Elyan.
Como un privilegio de la casa hacia ella en cuanto a horario, regrasa en taxi a las dos de la mañana, se desnuda y con esperanza y seguridad, mira una de las estanterías de su cuarto, en la que guarda libros de un curso de secretariado. Sin desmaquillar se mete en la cama y con un manual de graduado escolar entre las manos, empieza a ser vencida por el cansancio. Antes de perder el último hilo de conciencia y entrar en el mundo de los sueños, se enrolla en su manta y acariciándola con cariño, con la mejor sonrisa del día le dice:
- Maita, si pudieras verme, estarías orgullosa de mí¡
.............. A veces, detrás de una gran sonrisa , se encuentra una triste historia.