Sirenas varadas en el mar oculto de sus deseos
_ Todo fue hace tantos años ,,,,, Yo era un ilusionista de las letras, cada noche venía a esta cala con otros jóvenes soñadores. Esta playa traía las sirenas más bellas a nuestros lado, toda las noches, nos regalaban la inspiración que traían de las aguas, el olor de los mejores versos y relatos. Cuando la luz de la luna se posaba sobre elmar, se podía ver como cientos de ellas acudían a la orilla, surgían de las aguas con una belleza infernal, desnudas y durante horas eran nuestras serviles compañeras.
Su belleza podía hacer enmudecer a cualquier Diso y sin embargo ellas buscaban el refugío en nuestros abrazos.... nuestros versos. Hacíamos el amor como animales en celo, jamás toqué cabellos más sedosos ni piel más suave ni piernas tan bellas como las de aquellas mujeres. Sexo y lujuria invadían la playa cada noche, pero aquella noche, la conocí, a Shelenia. Su belleza era descomunal como la de tantas, pero desde el momento que la ví me enamoré ..... su dulzura andando, sus movimientos suaves, su pelo rizado, sus ojos serenos y verdes, quedé hipnotizado por ella. Escribí los mejores poemas que nunca había escrito y como cada noche, la buscaba solo a ella... y lo mágico fue, que ella a mí tambien. Planeábamos escaparnos a cualquier lugar lejano, escaparnos juntos y no depender del emburjo mágico de la noche, pero la ilusión duraba hasta el amanecer, hora en que las sirenas debían volver a los brazos de Neptuno, antes de que le despertara y viera que sus sirenas andaban retozándose con los Hombres de Tierra.
Una noche más, nos escondimos entre las rocas para amarnos, su melena emanaba sobre uno de sus hombros, apoyada en mi pecho, serena y dulce como siempre. De pronto, el mar enrojeció de furia como el fuego y de entre las olas, salió la figura enfurecida de Neptuno con su iklan, lanzando rayos de maldición sobre todas aquellas muchachas aterradas. Su furia no alcazaba límites y no conforme con adueñarse de ellas durante el día, las atrapó con un hechizo eterno, transformando sus bellas piernas en hermosas colas de escamas, convirtiéndolas en esclavas del mar para siempre.
Aquellos jóvenes poetas desaparecieron aterrorizados, nunca más volvieron a esta playa, buscaron su inspiración en las musas de los bosques, las hadas de los ríos, las ninfas de los estanques, pero horrorizados por lo que vieron aquella noche ....se olvidaron de las musas del mar.
Yo sigo aquí, anclado a estas rocas, escribiendo poemas para ella, para mi amada, cada noche le meto su poema en la botella, que mecido por las olas, se lo llevan a mi dulce Shelenia, allí al fondo, en el horizonte, donde se confunde la línea del mar y el cielo y al día siguiente, cuando vuelvo a la playa, encuentro la misma botella vacía y cerrada en aquel rincón. Y no estoy loco, la veo todas las noches, a lo lejos, nadando en el mar, me mira y me lanza un beso que he podido notar en mis labios.
A la noche siguiente, George se escondió entre las rocas para recorrer con la vista el viaje de la botella. Transcurridos unos minutos, la botella llegaba a la orilla contínua de la parte trasera de la cala y era recogida por una mujer. George, le agarró por el brazo con fuerza y muy enojado le gritó:
- ¿ Porque lo haces?? ¿ como puedes ser tan cruel?
-¡ Suélteme¡ ¡ no se meta en esto¡
- ¿ te parece bien reirte de un pobre hombre?
- Hace años, amé a ese hombre como nadie lo hará nunca. Un día , sin más me dejó sin explicaciones. Mis celos sabian que otra mujer lo habían apartado de mí y le seguí. Todos creen que es una leyenda de los viejos, pero yo las ví......
Deseosas de sexo salían de las aguas y entre sus piernas, se poderaban de esos hombres proporcionándoles un placer inmenso, durante horas, luego volvian por la necesidad del contacto con el agua para vivir.Pero lo suyo era diferente, ví que sus ojos le miraban como jamás me habian mirado a mí. Compredí que jamas me amaría de la misma forma. Después de perderla, se volvió loco, todas las noches escribía poemas en la botella y sus ojos no dejaban de mirar al mar. Una noche, cogí el poema y volví a dejar la botella en las rocas donde se amaron tantas noches. Entonces volvió a sonreir. Le amo¡ ¡ le amo con todas mis fueras¡ tanto ,,,, que me convertido en su sirena oculta todos estos años .... por tal de hacerle feliz¡.
Todas las noches, en su camino de vuelta, Alexandro hace una parada en la vieja casona y toma una copa de Ron con George. Y noche tras noche, le cuenta la historia de su amada Shelenia. George, no ha vuelto a escribir, prefiere pasar el final de sus días escuchando la más bella historia de amor que jamás fue ............. ni será escrita.
A los poetas, hay que dejarles navegar en su locura , para que sigan existiendo los versos.