Un poeta en el desvan
Este relato, nace de la replica a un poema que escribió mi querido poeta. Vive en el desván de un apreciado edificio.
Recuerdo,que cuando era pequeña, mi padre traía folios Galgo de su imprenta, era uno de mis juguetes preferidos. Pasaba horas rellenando aquellos folios y repasando la marca de agua impresa con la forma del can. En mi adolescia, aprendí a canalizar mi rabia, mi dolor, mi ira, mis amores y mis amistades en forma de poemas. Me parecia tan sencillo hacerlo, que apenas conservo unos pocos. No hace mucho, decidí escribir un pequeño libro, algo modesto que llenara mi satisfación personal, pero la magia decidió abandonarme y aquel ansiado proyecto, apenas tiene unas hojas.
No puedo evitar que mi querido poeta, llene mi alma y consigue arrancar de mí, algunas palabras con cariño que intenta aglomerarse en forma de versos, unos mejores, otros peores, pero en definitiva, ha hecho, que la magia, siga viva en alguna parte dentro de mí. Un día escribió un poema para las musas, las serviles doncellas que inspiran sus versos. Yo le traígo aquí el origen de la lira, las auténticas musas que se olvidaron con el tiempo. Y a vosotros, os traigo mi forma de ver a mi querido poeta, así lo veo yo y así lo siento:
Llega la noche y puntual como todas las noches, llega caminando enredadno su pies descalzos entre la arena. Observa el horizonte intentando encontrar algo importante para él entre las aguas, pero la soledad invade la playa, el aire trae un silbido rompiendo elsilencio y la luna deja caer su luz sobre las aguas, dejando su reflejo en la oscura noche.
Viste un viejo traje de lino blanco pasado de moda, barba de cinco días y melena despeinada. Hace tiempo que pasó la frontera la frontera de los cuarenta, no tiene trabajo, su sueño era ser escritor de novelas, pero a día de hoy, ninguna editorial se ha molestado en leer ni uno de sus libros. Vive de las canciones que vende a los músicos que van a tocar al viejo teatro.
En el pueblo cuentan que perdió la cabeza por amor, se volvió loco cuando perdió la mujer que amaba y que noche tras noche la busca en la playa y cree encontrarse con ella.
La vieja casona ha estado deshabitada muchos años, pero desde hace días puede verse el candil encendido por la noche, alumbrando el porche y la vieja mecedora roída por el tiempo. Un viejo escritor jubilado, la ha comprado atraído por la belleza de la costa Italiana y la paz que se respira en esa pequeña cala, apartada del bullicio de los turistas en verano, con el único propósito de escribir lo que posiblemente será su última novela. Cada noche, George, el viejo, podía ver al andador errante, como difuso, con su traje de lino, dirigirse hacia las rocas y sentarse en ellas durante horas. Con un papel en la mano, escribía y tras besar el papel, lo introducía en una botella de cristal.... y como aquel que arroja su alma, lanzaba la botella a las aguas, lo más alejado posible de las rocas y mirando al mar, emprendía su camaino de vuelta. Aquella noche, invadido por la curiosidad, George paró al caminante cuando llegó al camino del viejo caserón:
- Hace una noche agradable para caminar, ¿verdad?
- Si señor, Supongo que usted es el escritor del que se habla estos dias en la taberna, espero que se encuentre usted cómodo en el pueblo.
- la verdad es que si vine aquí no fue precisamente para rodearme de gente, pero a veces echo de menos tomarme una copa de Ron con alguien. ¿ te gustaría acompañar a este solitario viejo?
Alexandro aceptó la invitación y abrió la vieja puerta, que pareció protestar con un tremendo chirrido.George sacó una vieja silla de madera y tras servir dos generosas copas de Ron con hielo, se sentó enl a mecedora mirando impresionado los ojos alocados de su invitado:
- Cada noche, te obesero, no puedo evitarlo y es komo si pudiera adivinar lo que has hecho hace mil noches y prever lo que harás durante los próximos cuarenta años.
-Mi nombre es Alexandro para los desconocidos, para quién me conoce, soy el loco poeta y sabe más que dirán. He contado mil veces mi historia, porque es la única forma que tengo para no volverme loco de veras, pero los que se llaman cuerdos no saben mirar más allá de las aguas.
- Valla, tenemos algo en común, yo soy George, para los desconocidos, para quien me conoce, soy un viejo loco que ha perdido su cabeza tras enviudar, emigrando de Inglaterra a este rincón de Italia, abandonando mis riquezas,mis recuerdos, la poca familia que me queda y mis amigos, con la esperanza de encontrar en estas aguas la última historia de mi vida. La noche es templada, nos queda una botella de Ron, me encantaría escucharte.
continuará............