El gran Danes.
Silvia es una muchacha feliz, tiene 29 años y lleva un par de años casada. Tiene buenos amigos, la convivencia con su marido no ha hecho más que mejorar la buena relación que mantenían en su corto noviazgo, a pesar de la diferencia de edad y disponen de una buena situación económica. Tienen una gran mascota, Draco, una gran Danes de pelo corto canela que acompaña a Silvia en sus ratos de soledad. La relación que mantiene con el animal, suple en cierta medida la ausencia del ansiado
hijo que la pareja lleva buscando este último año sin resultados.
Su marido, el Doctor Cuellar, lleva tiempo insistiendo en ver a un colega compañero suyo del hospìtal, pero Silvia prefiere ir a visitar a un ginecólogo de la Segurida Social, lejos de la cortesía y empalagosa atención que le otorgan en el Hospital ' San carlos' por ser la mujer del catedrático, ni siquiera le acompaña a las fiestas que tienen lugar en importantes hoteles del país, despues de las conferencias de su esposo. Nunca ha encajado entre los colegas y las muejres de estos, prefiere esperarle en casa, en su hogar, con la única compañia de Draco, donde nadie la valúa por sus escasos estudios, ni tiene que intentar parecer una señora estirada a la que le gustan los canapés de caviar, el champán francés y los vestidos caros.
Aquella era una mañana especial, Silvia tiene consulta a las 9 en punto con un ginecólogo que le hablará sobre el tratamiento de fertilidad que va a comenzar . Esta algo nerviosa, pero prefiere afrontarlo sola, sin agobios y sin dramatismo:
- Buenos días Doctor.
- Buenos días, supongo que habrá leído el folleto informativo que le dimos sobre la inyeccíon de óvulos. Es algo sencillo, una inyección y listo. Lo repetiremos durante dos semanas días alternos y no creo que tengamos que pasar a otro tipo de tratamiento de fertilidad.
- Doctor, yo también lo espero, pero hay algo que debo consultarle antes de empezar. LLevo un mes, más ó menos, sientiendo picores y molestias en mi zona genital, he utilizado todo tipo de remedios naturales, baños de agua y sal, incluso compré una pomada específica en la farmacia pero..... los picores van a más.
- ¡Vaya¡ siento decirle que tendremos que suspender el tratamiento de hoy hasta que veamos de que le vienen esos picores. Desnúdese y siéntese en el potro, haremos una citología para ver que puede ser.
- Últimamente hacemos el amor con demasiada frecuencia, ¿ Creé usted que puede deberse a eso?
- No, no creo, quizá haya cogido alguna infección ó frio y lo resolveremos rápido, pero hasta entonces, será mejor que utilice métodos anticonceptivos, ya sabe que aunque su fertilidad es baja, podría quedarse en estado en cualquier momento, pero ahora es mejor esperar hasta que lo solucionemos. La semana que viene podrá venir a por los resultados.
Silvia esperó ansiosa durante toda la semana, los picores iban en aumento y las molestias habían pasado a dolores importantes:
- Buenos dias Doctor, espero que tenga algo que decirme sobre la citología, porque me encuentro bastante peor.
- Si, ví enseguida cual era el problema y tenemos que hablar.
- Doctor, se ha quedado muy serio. ¿ tiene que ver con mi fertilidad?
- Usted está contagiada por un hongo zoofílico.
- ¡ Dios mío¡ ¿ que es eso?? es una enfermedad de tranmisión sexual?
- Si, su marido también podría estar contagiado ó incluso ser el portador. Tengo que hacerle una pregunta. ¿ Tienen ustedes animales en casa?
- ¿ Y eso que tiene que ver en todo esto?
- Ya le he dicho que es un hongo zoofílico, este hongo se contrae al mantener relaciones sexuales con animales.
- ¡ Pero que diablos está usted diciendo¡¡¡ Me marcho¡¡¡ ¿ Esta loco?? Iré a un ginecólogo privado y cuenten con una demanda en cuanto tenga los resultados¡¡¡¡
Silvia no podía quitarse de la cabeza la conversación mantenida con el Doctor, estaba segur de que su marido no mantenía relaciones con el animal y más segura de ella misma. Cuando llegó a casa, bañó al perro hasta dejarle la piel enrojecida y lavó todas las sabanas que guardaba en el armario, en las que tantas noches, Draco le había echo compañía ......hasta esa noche, que tuvo ke conformarse con dormir en la alfombra.
A la mañana siguiente, su marido llegó de guardia, había pasado una noche muy ajetreada de trabajo y llegó más tarde de lo norma, como casi todos los días:
- Hola querida ¿ llevas mucho rato despierta?
- Bueno, ¡ apenas he dormido¡¡
- ¿ que te han dicho en la consulta? Me dejaste preocupado, no entendía porque preferías hablarlo en casa.
- No, no pasa nada, tranquilo, me han recetado unas pastillas, no es más que una cistitis, solo que lo he dejado mucho tiempo.
- Tú y tu mania de los remedios de la abuela¡, mañana vendras conmigo al hospital, hablaré con el Doctor Sánchez y entraremos en su consulta.
- ¡No¡ No¡¡¡¡¡ si está todo bien, solo que me he replanteado lo de tener un hijo mediante inyecciones de fertilidad, prefiero esperar y que la naturaleza siga su curso.
- Está bien¡ ¡ como quieras¡
- En cuanto me recupere de la cistitis, seguiremos buscando nuestro hijo.
Continuará....................................................
Indya.