Cuando llega el amor
Juan era el director de una importante sucursal bancaria del centro de Barcelona. Era un hombre tímido, insociable, de mirada gris que nunca destacó por su físico y no tuvo grandes amores. Su vida transcurría entre su casa y el trabajo y desde que se graduó en la universidad, no recuerda el significado de la palabra amistad.
Su soledad le llevó a encerrarse en conversaciones esporádicas en los chat de internet y un día, cerrando páginas asaltantes de publicidad, sucedió algo que daría un giro a su vida.
Era uno de tantos anuncios de contactos eróticos a los que nunca había prestado atención, pero aquella noche, Juan, tenía ganas de sexo. Entró en la página web y saboreó las mieles carnales a través de la web cam. Nunca había visto un cuerpo tan perfecto ni una seducción tan sublema, aquellos ojos, sus labios, le llevaron a un placer extremo.
Desde aquella noche, repetiría una tras otra, aumentando su amor, dóia tras día. Ya ni siquiera le pedía que se desnudase para él, solo hablar y conocer más uno del otro, hasta que sucedió algo inevitable, quería una cita en persona, al precio que fuese. Quedaron al día siguiente para concretar un sitio neutral, aunque su amante no le correspondía en sentimientos.
Al día siguiente, entró en la misma página web pero no encontró los servicios de su amante, esperó durante días, semanas, pero no había ni rastro. Sumido en la desesperación, contrató los servicios de un detective privado de prestigioso reconocimiento en la ciudad, cualquier cosa por recuperar a la única persona que le había hecho sentir vivo por primera vez. Le documentó con el falso nombre que utilizaba en la red y las fotos que tenía guardadas en su ordenador. Para el detective no fué un trabajo difícil, una visita al dueño de la página, un puñado de euros para conseguir el verdadero nombre y lo demás fue de manual de investigación.
Juan entró a trabajar como siempre, a las nueve en punto. Se tomó el café que servicialmente le preparaba su secretaria todas las mañanas, esperó pacientemente a que la oficina se llenara de clientes y se dirigió al centro de la sucursal, situado justo en frente de las cajas con un revolver del 19 apúntando al techo y ... disparó :
- ¡ Quiero todo el dinero y lo quiero ahora ¡¡¡
Y keridas amigas blogeras ....... ( joe estaba deseando hacer esto) mañana mássssssssss .
Y no penseis que es una venganza ¡¡¡ no x diosss ¡¡¡¡ , bueno , si, pensarlo jejjee.
muakk.
Indya.