Cuento de Año Nuevo
Me desperté, de noche cerrada, el primer día del año, curiosamente sin resaca, en plena forma, tan bien me encontraba que me fui a la Maroma, una de las montañas más altas de la provincia de Málaga.
Al rato, ya me encontraba caminando entre árboles, dando un paso tras otro sin apenas esfuerzo, sin frío, sin calor, una de las mejores caminatas de mi vida. Un amanecer de luz brillante ya apuntaba mientras me acercaba a la cima velozmente, corriendo, sin fatiga, pisando fuerte las piedras con mis pies desnudos, sin dolor.
Seguí subiendo, acercándome a la luz, a la cima de la vida, a la muerte.
Descansa en paz A.F.T., fallecido la noche del 31 de diciembre de 2.006 mientras tocaban las doce y se tomaba las uvas con su familia.
José D.M.