Carta del ejercito: su hijo ha muerto en combate
Nadie en este mundo debe recibir una carta así. Total ¿porqué?, ¿para qué? ¿Que pensamientos, motivos o que se yo, puede llevar a un niño de 18 años con una familia buena y queriéndole como le querían a enrolarse en las filas de un ejercito para matar a un enemigo? ¿qué enemigo?
A veces me pregunto cuando estoy ahora en este momento 17 de Mayo de 2006 quienes eran esos enemigos “comunistas” por los que mi tío Pepín, el primogénito de esta familia a la que pertenezco, el hermano mayor de mi madre Mary Pepa, fue a luchar. ¿Fue a luchar contra un enemigo que hoy tengo yo aquí en mi casa por partida doble y a veces triple?
Es ese enemigo un ser de Ucrania, que en 1937 era “un comunista” y en el 2004 esa persona “comunista”, con el nombre de Támara la que ayudó a nuestra tía Carmina y acompaño hasta el día de su muerte a nuestro tío Alberto es el mismo enemigo que su hermano Pepín fue a luchar contra él y perdió la vida,
Ese enemigo después se vino a Mallorca a cuidar de su otra hermana Mary Pepa. Hoy en día tengo a dos enemigas en casa que les doy trabajo porque han huido de su país y han emigrado al nuestro, son búlgaras, enemigos en 1937.
¿Comprendéis algo de lo que os quiero transmitir, de que haya tantos enemigos que de repente cambien de posición y ahora son amigos, por unos seres que apenas conocemos y que son los que nos cambian la palabra y nos hacen quererlos u odiarlos según lo que les convenga a ellos?
¿Es necesario en esta vida, tan dura a veces de llevar, crear en esos niños, tranquilos y pacíficos un odio tan grande hacia ellos que les obligue a dejar a sus seres más queridos para ir a matar “el enemigo”?
¿Es tan necesario hacer eso?. Y seguimos aquí ahora mismo en esta España que tendría que ser pacifica y tranquila avivando odios contra yo que se, políticos de mierda todos, que lo único que quieren es el PODER, y envilecen las mentes de nuestros hijos para seguir sentados ellos en una silla?
¿Cómo pueden unos padres recibir una carta de este estilo? ¿Cuántas cartas iguales a ellas enardeciendo el valor que había tenido su hijo se mandaron a tantos y tantos padres?
¿Cuantos pobres hijos estarían reventados por las balas y preguntándose ¿a que he venido yo a aquí?, ¿porqué no me he quedado en mi casita? ¿porqué y por quién tengo yo que morir tan joven?
Muchos estarían llorando de impotencia de ver el horror en el que estaban metidos y no podían salirse. ¿Os podéis poner en su lugar?
En estos momentos hay lugares en este mundo en el que van las mujeres también a luchar. ¿Os podéis imaginar entre 18 y 30 años la de seres en nuestra familia que serían llamados a luchar y las cosas que les podían meter en la cabeza para así como Pepín fuera riéndose y alardeando su valor? ¿A cuanta familia podríamos perder?
Utilizan esas cabezas infantiles que se creen que la vida es toda suya y en sus corazones les ensalzan la idea del triunfo y de que ellos son los libertadores y los arregla todo, del problema de su nación
Pienso que a nuestra familia desde ese día aún habiendo perdido niños pequeños que debió de ser durísimo ya se les partió el corazón para toda su vida.
No es de extrañar que los recuerdos de este niño lo hayan engrandecido toda la familia durante toda mi vida, pues solo se oía y oía por todos los lados la historia de este ser, desde los grandes, padres, tías hasta los más pequeños de la familia que apenas le llegarían a conocer.
Maríamercedes
Mi madre me contó cientos de veces aquellos hechos, pero hoy, leyendo estas cartas, es como si los estuviese viviendo. Quizás porque tengo hijos y solo de pensarlo me tiemblan las piernas, o quizás porque últimamente nos estamos empezando a cansar de esa manía que todos los políticos están teniendo de resucitar viejos odios que ya debieran estar olvidados.
También me he acordado de este documento que todavía conservo. Era mi pasaporte militar para salir de Melilla.
Carlos