Querido amigo:
Lo he decidido, voy a dejar de beber, hoy es el primer día, el primero, voy a empezar una batalla como con la del tabaco que tu iniciaste hace ya casi dos años y que espero salgas victorioso, hoy debo comenzar una nueva vida. Y porque?, te preguntarás.
Porque llega un momento en tu vida que debes afrontar y asumir tus responsabilidades, porque lo que hagas y digas, aún estando borracho, lo debes asumir y afrontar sin excusas.
Te tomas una copa y no puedes dejar de tomar otra, y otra, y empiezas a perder la noción de la realidad, dices y haces un montón de tonterías, te vuelves zafio y desagradable, tus seres queridos te lo advierten, te avisan, no bebas por favor, te suplican, pero tu ira es más fuerte, tus ganas de beber te pueden, sigues tomando copas, una tras otra, volviéndote, a cada gota de ginebra, más soez, y día tras día vas perdiendo a tus amigos, a tus seres queridos, lentamente, uno tras otro se van retirando, hasta que no te queda nadie con quién compartir tus momentos de gloria cuando la euforia del alcohol te eleva a lo más alto, ni tus momentos miserables cuando los efectos de la bebida te abandonan y te deprimes en el pozo de la autocompasión, repitiéndote una y otra vez que será la última, pero siempre acabas volviendo a lo mismo.
Hay personas pueden fumar, otras pueden beber moderadamente, mientras que otras no pueden hacer ni lo uno ni lo otro, tu no puedes fumar, yo no puedo beber y lo tengo que dejar, ni una copa más, por favor, que Dios me ayude.
Hoy es el primer día.