Buscando el cortijo de Mojón Alto

Desde Montejaque nos desplazamos en coche, por el carril que va a los Llanos de Libar, hasta una explanada cerca de un cartel que indica 3 kilómetros al cortijo de Libar. Allí dejamos los coches y tomamos un tímido sendero que se adentra en el bosque.

Al poco, los más jóvenes empiezan a ir rápido y se van alejando del grupo. Nuestro guía, que conoce la zona, se alerta, sabe que hay que coger una vereda a la izquierda dentro de poco, así que comienza a correr detrás de los escapados, y tanto corre, como un huracán errático, que no ve el desvío y como todos los demás seguimos fielmente la estela de su polar rojo, nos lo acabamos pasando.

Seguimos avanzando, sin tener conocimiento del error, hasta que de nuevo, Paco, y sólo él, se apercibe del camino equivocado. A nuestra izquierda se alza un muro de piedras y alambre, al que nos guía y nos hace seguir hasta que la espesura nos lo impide, los arañazos y desgarrones hacen mella en los menos acostumbrados y cierta desmoralización empieza a surgir en el grueso de senderistas. Como solución de emergencia nos hace atravesar el muro de piedra y alambre de espino, y no escoge peor sitio que uno lleno de piedras movedizas y altura considerable, por el que poco a poco van atravesando, con grave peligro, cada uno del grupo, menos Maite, que se huele la locura de nuestro guía y escapa hacia más adelante buscando y localizando un sitio más adecuado para pasar al otro lado, ¡genio y figura!.

Seguimos una vereda que discurre paralela al muro de piedra y al poco llegamos a una angarilla, la que deberíamos haber atravesado un par de horas antes, sino llega a ser, según explicaciones del guía, por el loco correr de los más jóvenes. En fin, como es domingo y estamos de buen humor, todos damos por buenas las explicaciones y seguimos adelante.

Nos encontramos un pequeño prado por el que pastan tranquilamente algunas terneras, así que lo tenemos que atravesar por la derecha, con algún miedo, hasta encontrar otra pequeña vereda por la que seguimos nuestra ruta, siempre detrás de Paco.

Vamos recorriendo kilómetros tras kilómetros hasta que, José María, nuestro nuevo amigo, se da cuenta de que habíamos llegado a los Llanos del Republicano.

Paco comienza a ponerse nervioso y a correr, subiendo una montaña, bajando otra, monte a través a la derecha, luego a la izquierda, buscando algún rastro que le indique el paradero del cortijo, mientras los demás aguardamos estupefactos estudiando mapas y planos.

En el momento de mayor tensión, Ani toma el mando:
- Paco, grita con voz autoritaria, déjate de correr a tontas y a locas y volvamos atrás, que nos hemos desviado del sendero que nos lleva a Mojón Alto.

Tal es la autoridad con que lo dice que damos media vuelta y regresamos al valle de las terneras. Allí de nuevo, Paco, queriendo recuperar su prestigio, se va corriendo a, según parece, buscar el Cortijo de Mojón Alto, por ahora perdido. Los demás, como es hora tardía, levantamos un pequeño fortín, al abrigo de unas piedras (ante el temor de un ataque por sorpresa de las terneras) y nos disponemos a reponer fuerzas, el desgaste ha sido bestial y apenas cruzamos palabra, negros pensamientos oscurecen nuestras mentes.

Casi cuando se comenzaban a sacar los termos de café, volvía Paco de su expedición exploratoria y meritoria, ¡lo he encontrado!, nos grita con cara de satisfacción, casi nadie lo cree, pero como se ha tomado tanto empeño, convinimos en visitarlo después del café.

Y si, al fin, llegamos al Cortijo, un lugar paradisíaco, un pequeño valle verde rodeado de montañas de media altura con carácter propio. Ha valido la pena pasar tantas penalidades para llegar a este paraje, ¡unos de los más hermosos del mundo!.

Sentados o tumbados en la hierba, con el sol calentando nuestros rostros, perdonamos a Paco todos los sufrimientos infringidos, Paco, ¡te queremos mucho, te seguiríamos al fin del mundo!.

 


Los más osados se van a subir una de las curiosas montañas que rodean el valle.

A su vuelta, regresamos, ya sin ninguna pérdida, a donde habíamos dejado los coches. Refrigerio en Montejaque y vuelta a casa.
GPS ¡Anda Ya! Grupo Familiar de Senderismo

GR-7
El sendero GR-7 en su trazado de Tarifa a Atenas, pasa cerca de estos parajes, discurre por los montes públicos de Montejaque atravesando los parajes conocidos como Mojón Alto, Llanos de Libar y Cortijo de Libar.

GPS ¡Anda Ya! Grupo Familiar de Senderismo

Publicado jueves, 15 de junio de 2006 8:15 por Calamorro
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