ESCRIBE...O REVIENTA

La historia de todos los días
PELDAÑOS
Intentaba concentrarse en la lectura de su Hamlet mientras que al otro lado del pasillo, en el salón, resonaban los diálogos de un viejo culebrón mejicano. Y en estas estaba cuando se dio cuenta que el tiempo, el tiempo del día y el tiempo de la noche, se le escapa de entre las manos, y que la melancolía, la inapetencia, el insomnio, la debilidad, el delirio y el desvarío, por este orden, eran peldaños que no conducían al deber si no a la locura.
Publicado el: domingo, 05 de febrero de 2012 22:03 por gimbel

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