LA VIDA PASA MAS DESPACIO CUANDO MIRAS AL MAR
Sorry si no cumplo tanto como quisiera, pero es que desde hace un par de semanas vivo alejada del mundanal ruido y disfrutando de ello. He cambiado el Mini por el Mehari y las plataformas por las chanclas de toda la vida – en las revistas para chicas les llaman de modo cursi “thongs”, como a los tangas en Francia, por cierto- y , francamente, no las echo de menos.
Tengo que confesar que mis uñas de los pies tienen, casi permanentemente, una delicada capa de polvo que las hace destacar más que el nuevo esmalte azul marino de Chanel y que me estoy acostumbrando a la vida salvaje. No me peino, no me pinto, casi no me lavo- perdón, pero es verdad- y en este afán de rebajar nuestro nivel de exigencias de civilización y de productos de droguería estoy encontrando una inesperada serenidad, que como todo el mundo sabe, es el primer escalón hacia la felicidad...ah, ¡que a gusto se está sin controlar si te ha salido algún grano porque no tienes espejo...¡- lo malo es si chequeas cada cinco minutos vía táctil...acabarás con los mismos puñeteros granos infectados..- y sin tener que ir a alisarte el pelo porque, ¿para qué, si con el viento y la sal no dura ni cinco minutos?.

Mírese la foto con un gran "!!! Argh ¡¡¡", rollo revista Cuore.
Tengo pruebas de mi decadencia urbanita y las adjunto.
Este es mi uniforme de verano. Durante estos meses meses me vuelvo cliente preferente del Dr Scholl y su crema para talones agrietados...y , ni por esas.
No encuentro una sola pega que poner ni siquiera a los ratones- tamaño rata, todo hay que decirlo, pero prefiero pensar que son “ratones de campo” o si ya no hay manera, “topos”- que vienen a verme a mi chiringuito mientras escribo. Tampoco al concierto de cigarras que cantan atronando, recordándome que hay que trabajar durante el verano para cuando llegue el duro invierno- por eso estoy hoy aplicándome al blog...- y mucho menos a los veleros que veo pasar en la lejanía señalándome lo pringada que soy por dedicarme a la escritura cuando podía estar gorroneando en el barco de algún amigo y dejándome retratar por algún paparazzi que no va a sacar más que dos perras por las fotos porque ni pienso hacer top less- está completamente pasado de moda desde que casi no queda teta sin cicatriz ni silicona- ni tampoco besuquearme con nadie- mi marido está trabajando en Madrid-.

Vista idílica desde mi ordenador- sin conexión a Internet- con una mesa de fortuna a base de caballetes y dos láminas de plexiglas...me dicen que dentro de unos días me traen el cristal. A ver lo que tardan...
Pero que nadie se crea que esto es lo que se suele llamar “un remansito de paz”. Acordaos de la señorita Marple y sus tramas . La maldad está por todas partes. Y hay vecinos que son peor que una plaga de procesionaria. Y si encima hablan en alemán, y a gritos, indignados porque alguien ha movido- ¡ y no fui yo¡- una piedra del camino, ni cuento. Y para los cotillas, hoy he visto en el periódico local que andaban por aquí Estefanía Luyk, María Reyes y otra chica guapa del mismo estilo que no recuerdo. Ah¡ ¡Y Casillas con Butragueño¡
En fin, que espero sobrevivir a tanta paz, tanta rata disfrazada de ratón y tanta mugre. Porque le estoy cogiendo mucho gusto...
P.D. Esta semana salió una noticia en el periódico de aquí de una modelo a la que metieron en una encerrona de sexo que aunque suene a truculencia os aseguro que no tiene desperdicio. Mejor que los guiones de “Aida”. Otro día la recupero. Prometido.