OBRA LITERARIA DE LUIS BUÑUEL - TEOREMA
Si por un punto fuera de una recta
trazamos una paralela a ella obtendremos una soleada tarde de otoño.
En efecto:
El cielo todo ojos azules refleja el
sueño sin peces de los estanques y éstos a su vez bañan tibiamente
la pereza de la tarde.
Los árboles ciegos pasan en lenta
procesión y en sus más altas ramas pía oro alguna hoja rezagada.
Las calles en masa quieren salirse a
pasear al campo, pero tan lentamente que pronto los viandantes se las
dejan atrás todas estremecidas al sol.
Campos amarillentos trepan por colinas
y alcores y allí se tienden, con las piernas abiertas, en espera de
la noche. Solo unos chopos siempre inquietos, telegrafían un “Morse”
de hojas.
Acompasado respirar de la tarde y
todas las cosas batiendo a su ritmo.
Yo, traigo en la palma de la mano mi
bastón sin hojas.
Un seno duerme runruneando al sol.
Todas las ventanas tienen pestañas
como mujeres.
La torre de la iglesia, como un
índice, señala la última nubecilla blanca.
Después de un bordoneo un silencio y
luego pasa Cristo vendiendo voces.
Las golondrinas besan el pico de las
siete.
Una descarga cerrada de veletas por el
aire.
Las orejas de aquel mulo -él no se
apercibe- reabsorben la tarde.
Se extingue la luz en mis solapas.
Es la hora en que comienza el
solitario parto de las farolas.
Alguien da media vuelta al interruptor
de las estrellas.
Que es lo que nos habíamos propuesto
demostrar.
Fuente: “Obra literaria de Luis
Buñuel” Heraldo de Aragón, domingo 21 de noviembre de 1982